Sin mayores problemas, de acuerdo a lo previsto, Alejandra Barrales resultó electa precandidata del PRD al Gobierno de Ciudad de México y en los próximos días lo será también del PAN y del MC. Así se acordó en la conformación de la Coalición Por México al Frente.

Los contendientes de la ex dirigente nacional perredista, Salomón Chertorivsky Woldenberg y Armando Ahued, aceptaron sin rubores la decisión -nos aseguran que sustentada en tres encuestas- y ya están en el equipo de Barrales y, según dijo el primero, buscando desde ahora sumarse a la campaña presidencial de Ricardo Anaya.

Y se configuró la imagen, el escenario inmejorable de la unidad para el arranque de la disputa por el gobierno de la capital del país. Los perredistas, hay que decirlo, la prepararon bien y les salió muy bien.

Puede ser ese el parámetro a seguir en otras candidaturas de otras entidades donde hay más de un aspirante. En la selección debe imperar la lógica: primero, para asegurar la unidad, y segundo para proyectar candidaturas con posibilidades, no sólo de competir, sino de ganar.

Lo hemos dicho, por ejemplo, para el caso de Michoacan, donde está por definirse la postulación de la primera fórmula al Senado de la República. Como en CDMX, debe imponerse la lógica partidista, que señala como la mejor opción a Antonio García Conejo, según dicen los propios perredistas michoacanos y comentan sus colegas coalicionistas del PAN y del MC.

Así es. Barrales será la candidata de la Coalición por el simple hecho de cumplir con la lógica. ¿Qué caso hubiera tenido derrumbarla, como deseaban sus malquerientes, de ella y del partido? No perdía Barrales. Hubiera perdido el PRD, hubiera perdido el jefe de Gobierno -de quien siempre ha sido su principal carta-, hubiera perdido Anaya y hubiera perdido la Coalición.

Hoy, sin embargo, Barrales se perfila como una candidata fuerte y con fortalezas externas: las corrientes del partido la aceptan, tendrá todo el respaldo del gobierno de CDMX y amarrará la mancuerna con Anaya, con quien trabó buena amistad en las negociaciones que fueron luz a la coalición.

Todo por seguir la lógica… que entendieron, muy bien, Chertorivsky y Ahued.

¿Lo entenderán otros precandidatos de otros estados, por ejemplo en Michoacán? Es pregunta para reflexionar.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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