En su desaforada búsqueda de los votos, Andrés Manuel López Obrador está descuidando el fondo y las formas. Sus “propuestas” de gobierno -cuando las hace- generan más rechazo que simpatías; las descalificaciones a sus contendientes rayan en el insulto, la provocación y la mentira (luego se queja de ‘guerra sucia’), y se está rodeando de personajes de oscuro pasado, que pueden presumir de todo, menos de honestidad, integridad y lealtad.

Algunos piensan que el tabasqueño marca la agenda. Puede ser que si, ?pero tiene sentido ocupar ese privilegiado espacio con planteamientos que sólo provocan desconfianza e incluso temor entre el electorado? En el entorno pejista dirán que sí y, acostumbrados al auto engaño, podrán decir que las críticas a su mesías son pagadas por la “mafia en el poder”. Ya se verá el primero de julio, cuando la realidad los sacuda.

¿O alguien puede estar de acuerdo con eso de la amnistía (perdón y olvido) a los criminales? Porque esas son las “propuestas” que ocupan portadas; las otras que lanza, son generalidades sin sustento, que enredan al propio Peje y que un día matiza y otro también, como las que tienen que ver con las reformas energética y educativa y la construcción del aeropuerto en Ciudad de México.

Y el mesías sigue marcando la agenda. Se va contra José Antonio Meade y citando “informantes” que dice tener, asegura que será sustituido por Aurelio Nuño, su coordinador de campaña.

Meade no levanta, no repunta y lo van a cepillar, dice una y otra vez López Obrador. Y no falta que quienes le hacen eco en los medios recordando los fantasmas de 1994 y la malograda candidatura de Luis Donaldo Colosio.

¿Cómo se llama eso? ¿No es insulto? ¿No es provocación? ¿No es guerra sucia? ¿No es mentira?

Si, el mesías marca la agenda. Y que nadie lo critique, porque entonces se victimiza, se envuelve en el rebozo y señala un nuevo complot de la “mafia del poder”. ¿Casos más recientes? El trato que le dio a Ricardo Monreal y el pacto electoral que firmó con la dirigencia del ultraconservador Partido Encuentro Social (PES).

El mesías sigue el camino y marca y marca agenda. Ahora con el anuncio de que revivirá la Secretaría de Seguridad Pública y que, en caso de ganar, designará a Alfonso Durazo al frente de esa dependencia encargada del combate a la criminalidad.

¿Quién es Alfonso Durazo? Según el Peje, un político de “gran trayectoria y amplia experiencia”. No es cierto. El sonorense Durazo no es más que un arribista, oportunista y embustero que ha vivido de la adulación a su jefe en turno. Lo hizo con Colosio, luego con Fox y ahora toca el turno de AMLO.

Se rasgará las vestiduras, se tirará interminables rollos (escritos y hablados) y dará entrevistas por aquí y por allá… pero Alfonso Durazo es lo que es.

El mesías sigue marcando agenda. Qué bueno.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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