La opción para el Senado por parte del Frente PRD-PAN-MC y Verde Ecologista es Antonio García Conejo.

Por su perfil, aparece como el mejor candidato para la contienda constitucional. Sobre todo, representa una alternativa real para los michoacanos, que en la legislatura federal que concluye labores el próximo septiembre tuvieron cinco senadores (Raúl Morón, Ascensión Orihuela, Rocío Pineda, Luisa María Calderón e Iris Vianey Mendoza), de los cuales muy poco o casi nada hay para recordar.

Los perredistas, que llevan mano en la coalición para definir la primera fórmula que los representará en las campañas por la Cámara Alta, deben tomar en cuenta el fracaso que representó para la entidad contar con legisladores por cuota partidista o surgidos de negociaciones cupulares en Ciudad de México.

Una mala decisión podría costarles caro en las urnas. A nivel de los estados, los frentistas requieren candidaturas locales fuertes, con arraigo y que conozcan no sólo los territorios y las comunidades, sino a las militancias, en las que finalmente recaerá la organización electoral.

Por donde se le vea, pues, García Conejo se perfila para encabezar la campaña por el Senado de la República. Su arraigo en Michoacán, su trabajo en las comunidades y su identificación con la gente, contará y pesará en el ánimo de los votantes que, sin duda, inclinarán la balanza a favor de candidaturas que sientan cercanas, reconocibles y con proyección de lo local.

La trayectoria partidista de Garcia Conejo, además, le otorga un liderazgo natural, pues hasta ahora ningún cargo que él ha buscado le ha sido asignado por la dirigencia del PRD: no lo fue cuando ganó, primero la candidatura y después la alcaldía de Huetamo, y no lo fue cuando fue diputado local y más tarde federal.

Esa cercanía, también con la militancia, convierten a García Conejo en un inobjetable candidato, más ahora que se prevé el rechazo en las urnas de políticos sin trabajo en las calles, colonias y comunidades; el rechazo a personajes que han hecho de la política un bazar en el que las candidaturas no se ganan, se negocian y se venden; el rechazo a políticos sin trabajo conocido entre la militancia, y el rechazo a legisladores que -como los cinco senadores mencionados arriba- ocupan los cargos como pago de favores y reparto de cuotas.

Que no quede duda: aquellos cinco serán el punto de referencia para los michoacanos que acudirán a las urnas el primero de julio.

Sí, representan lo que ya no quieren.

Aquí se queda… aquí entre nos.


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