La mera verdad fue un primer día de precampañas presidenciales muy poco atractivo para los ciudadanos. Ninguno de los tres aspirantes que se perfilan con seguridad para aparecer en las boletas electorales cautivó, ni hizo una propuesta distinta a las que ya se les conocen y ni siquiera preparó un discurso o mensaje atractivo, de esos que dejan alguna huella o dejan ver lo que pueden ser una vez instalados en Los Pinos.
Los enredos de Anaya
El precandidato de la Coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya deambuló por su natal Querétaro en actos sin mayor relevancia; luego de meses de especulaciones, rupturas y pleitos dentro de su partido, el PAN, se esperaba mucho más de su arranque. Anaya parecía ayer más preocupado en seguir negociando sus pendientes dentro de la coalición que ocupado en mostrarse ante el electorado como un candidato presidencial con posibilidades de triunfo en 2018.
El otrora “joven maravilla” se vio muy lejos de ser el candidato que pueda concentrar el voto anti sistema y anti PRI y convencer a los sectores de la izquierda a los que también se dirigirá una vez que sea confirmado como el abanderado del PRD y del MC.
Meade: ¿Quién soy? ¿Dónde estoy?
Lo que ocurre con José Antonio Meade, en tanto, es digno de un análisis psicológico: Peña lo eligió para ser candidato del PRI, entre otras razones de peso, por no ser priista; pero resulta que el ex secretario de Hacienda lleva casi tres semanas esforzándose por parecer y actuar como si fuera el más viejo de los priistas.
Desde su ‘destape” el pasado 27 de noviembre, Meade Kuribreña no ha hecho otra cosa de relevancia más que organizar eventos, comidas, desayunos y cafés para decirle a los priistas que es otro más del clan. Que es como ellos y hasta actúa y habla como ellos. ¿Que no era el revés?
El caso es que en ese mar de confusiones, arrancó actividades oficiales como precandidato en la comunidad chamula de Chiapas. ?Qué distingue al ciudadano Meade de priistas como De la Madrid, Salinas, Zedillo y Peña?
El guadalupano Peje irrita a la izquierda
También vimos al moreno Andrés Manuel López Obrador presentar ooootro gabinete. Misma escena y discurso semejante a 2006 y 2012. Nada nuevo ni espectacular. Y puede uno estar seguro, además, que en caso de ganar, el tabasqueño cambiará de parecer y de equipo.
Chocante, sí, el rollo ese de López Obrador de querer compararse con Benito Juárez. También habría que preguntarle a un psicólogo por esas obsesiones.
Lo más interesante de la presentación del ‘gabinete’ pejista estuvo en el enojo de Elena Poniatowska y Jesusa Rodríguez por la alianza que el guadalupano aspirante presidencial hizo con los cristianos del Partido Encuentro Social (PES).
Semejante revoltura no cuadró ni a la escritora ni a la actriz, siempre incondicionales de Andrés Manuel. ¿Separación a la vista?
Quién sabe… lo que sí es seguro que en los sectores más radicales de la izquierda han de estar que trinan. Y no es por el frío.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







