Morelia, Michoacán.- Muchos hombres y mujeres tienen la pretensión de representarnos en los más de 3 mil 400 cargos públicos que estarán en juego en las elecciones de 2018. En el caso de nuestro estado, todo parece indicar que la competencia estará entre la coalición Por México al Frente y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Para la alianza conformada por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano se perfila para llegar al Senado el precandidato Antonio García Conejo, de cuya ideología política trataremos aquí.
Vocación izquierdista
La Izquierda es un fenómeno político mundial que surge, en especial en América Latina, como una reacción del pueblo para defender su derecho a una vida digna frente a la captura del poder y de los medios de producción de unas pocas familias favorecidas en cada país.
La izquierda mexicana se consolidó institucionalmente con el nacimiento del Partido de la Revolución Democrática (PRD), luego de que Carlos Salinas de Gortari arrebatara la Presidencia de México a Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, fundador de la democracia mexicana, en el fraude de 1988, cuando el pueblo de México intentó destronar al régimen de partido único que se había perpetuado en el poder, representando los intereses de una minoría oligárquica que había puesto al país a su servicio, dejando al grueso de la población sumido en la pobreza y el abandono.
Por esos años las atomizadas fuerzas de izquierda se habían conjuntado en el Frente Democrático Nacional, liderados por Cárdenas Solórzano, y en 1989 se articularon en el PRD, que desde entonces sería la primera fuerza de resistencia en México contra el autoritarismo, la corrupción y la desigualdad instaurados por el régimen gobernante.
Es en este contexto que Antonio García Conejo, hijo de padres campesinos y originario de un pequeño rancho de Carácuaro, llegó a su madurez. A sus 16 años fue miembro fundador del PRD, y tuvo que combinar sus estudios con la necesidad de apoyar a su familia como trabajador del campo y como migrante indocumentado en los Estados Unidos.
“Todo este proceso de mi vida me ha permitido saber lo que vive la gente, cómo vive”, decía García Conejo.
La marginación de sus paisanos, de sus amigos en la comunidad, de todos los mexicanos que fue conociendo en sus viajes, fue lo que iría robusteciendo su identidad con la izquierda. A través de sus estudios de educación básica y de abogacía en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, los temas que definían su trabajo fueron las causas sociales, en especial la erradicación de la inequidad y la impunidad.
Fue así como llegó a la Presidencia Municipal de Huetamo, localidad en donde instauró el primer gobierno de izquierda en su historia, con lo que logró poner la administración local al servicio de la comunidad, transformando la cara de Huetamo.
Con el agradecimiento de los huetameños obtuvo la diputación local para representarlos, y dedicó su periodo legislativo a la mejora de las condiciones de vida de sus votantes y a la defensa de los migrantes michoacanos. Más adelante, como diputado federal, defendería hasta el final el interés popular oponiéndose a las reformas estructurales que privatizarían los medios de producción que hasta entonces estaban a titularidad y beneficio de los mexicanos con el respaldo la Constitución Política de nuestro país.
“Nos prometieron que con su privatización habría desarrollo de la nación, ¿y dónde está? Así están despojando a la nación.
“¿Qué se han creído ustedes diputados y diputadas de Acción Nacional y del PRI, para venir aquí a desobedecer el mandato que se les confirió? Eso se llama traición a la patria.
“En este Congreso de la Unión ustedes protestaron guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y la están violando flagrantemente”, clamó entonces García Conejo, en una Cámara de diputados repleta y lista para votar a favor de la Reforma Energética, con la cerrada oposición de toda la izquierda mexicana.
Hoy, que vivimos las consecuencias de esta reforma voraz, que sólo sirvió a los que se quedaron con los nuevos contratos petroleros, se recuerdan con especial relevancia las advertencias del michoacano, cuando no nos queda más que pagar más del doble por la misma gasolina, y financiar con nuestro trabajo una inflación incesante en toda la canasta básica.
Foro Nuevo Sol, por los pobres y olvidados
Antonio García Conejo fue un fiel seguidor de Cuauhtémoc Cárdenas, admirador de Amalia García y apoyó a Andrés Manuel López Obrador cuando fue candidato a la Presidencia de México y respaldaba los intereses de toda la izquierda mexicana.
Así es como llega a la corriente ideológica perredista de Foro Nuevo Sol, a la que se integró casi por naturaleza por el reclamo prioritario que este frente partidario enarbola de promover la igualdad entre todas las mexicanas y los mexicanos.
“Rechazamos de manera contundente las condiciones deplorables de pobreza, desigualdad y subdesarrollo en las que se encuentra inmerso nuestro país, generadas por más de 80 años de gobiernos autoritarios e ilegítimos tanto del PRI como del PAN, que responden a intereses particulares de grupos en el poder institucional y fáctico, por encima del bienestar social y del desarrollo de la Nación”, proclamaba Foro Nuevo Sol en sus bases fundacionales.
La vocación de Antonio García quedó respaldaba más que nunca por sus correligionarios, y fue con este grupo que decidió continuar trabajando para el pueblo michoacano, bajo unos principios claros y contundentes:
“La derecha de hoy, al igual que la derecha de ayer, sostiene de manera interesada que la desigualdad es producto de leyes divinas o naturales; que está en el destino de los pobres.
“Para las izquierdas, en cambio, la desigualdad, la pobreza y su carga de intolerables injusticias es el resultado de intereses concretos, de políticas específicas que buscan perpetuar el beneficio de los pocos a costa del sacrificio de las mayorías”, establece la corriente perredista.
Unidad por México De cara al 2018
Las adherencias políticas de Antonio García Conejo se han caracterizado por la lucha por un país para todos, y se ha aunado a los proyectos que en su momento representaron la defensa del pueblo olvidado. Es por ello que su apoyo a López Obrador cesó cuando su actividad se convirtió en un proyecto personalista, y empezó a aceptar a personajes de todo el país cuestionados como corruptos bajo el cobijo del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
“Ahí hay un autoritarismo total. Ahí no hay democracia. Allí una sola persona determina las cosas”, consideraba al respecto.
En Michoacán, este político perredista fue uno de los grandes críticos de sus correligionarios que traicionaron sus orígenes partidarios en el PRD para buscar beneficios personalistas en Morena. El hasta hace unos días secretario general de este partido en el estado se opuso firmemente a la desbandada y alzó la voz para que los verdaderos idealistas, comprometidos con el pueblo michoacano, fueran los que quedaran en las filas de su partido, para poder encarar en 2018 en una alianza por los intereses de México, frente a la amenaza de la perpetuación del autoritarismo del PRI y la incertidumbre del populismo de López Obrador.
Hoy, la lucha que este perredista michoacano ha perseguido durante toda su vida se encarna en la coalición Por México al Frente, que ha logrado conjuntar líderes de todo el espectro político mexicano para enfrentar a las grandes mafias políticas y económicas que tienen hasta la actualidad el control del país.
Para Antonio García Conejo, según sus propias palabras, la labor del PRD y el Frente hoy se encuentra en alimentarse todos los días a través del trabajo con la gente, así como con el fortalecimiento de los ideales, de los proyectos partidarios y de su plataforma como gobierno de coalición.
Y a eso dedica su vida actualmente.










