Morelia, Michoacán.- Una representación del hombre en su devenir histórico desde la prehistoria hasta la posmodernidad; una alegoría de la libertad, un emblema de los puentes generados por la humanidad, son los elementos plasmados en el mural “Equilibrio Universal”, creado por tres personas privadas de la libertad que cumplen su condena en el Centro de Reinserción Social “David Franco Rodríguez” de Alta Seguridad para el Delito de Alto Impacto de Michoacán.

Bajo la técnica mixta de mapeo y barrido, los internos Raúl Flores García, Saúl Guzmán Rojas y José María Zapién Cervantes crearon la magna obra de arte para competir en un concurso nacional de murales, organizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); el mural ganador será el emblema de la portada un libro sobre reclusión social.

La obra con dimensiones magnánimas fue creada en un mes, los artistas penitenciarios lo comenzaron el 26 de octubre y lo terminaron el 28 de noviembre del año en curso. Trabajaron cerca de 360 horas en concretar la obra.

Representar el equilibrio del hombre, el reto mayor

Saúl Guzmán Rojas fue uno de los creadores de la obra y en entrevista con primeraplananoticias.mx, resaltó que el mayor desafío de pintar el mural fue concebir la idea del equilibrio gestado por la humanidad.

“Representar el equilibrio fue el reto, el hombre siempre lleva el lema de poderío y la sabiduría de trascender día a día a nivel familiar, emocional, en todos los aspectos. Quisimos partir de la prehistoria hasta llegar a la modernidad; partir de lo natural, la madre tierra y ese cansancio del hombre para mantener el equilibrio entre lo natural y lo cultural”, reflexionó Guzmán Rojas, mientras apuntaba al análisis formal de la obra.

Saúl cumplió 23 años tras las rejas por cometer un delito grave. Comparte que gracias a las manifestaciones artísticas con las que se encontró en el penal, se ha sentido realizado, “he aprendido y descubierto ese talento y eso se va a agradecer siempre”, expresa.

Necesidad de plasmar la calma y la libertad

Raúl Flores García, coautor de la obra “Equilibrio Universal”, explica que la decisión de plasmar en un muro a un personaje de piel oscura con las manos extendidas, nació de la idea de querer representar calma, tranquilidad y libertad.

“Decidimos representar a un hombre de color como un símbolo de lo universal, no fue fácil elegir. Si poníamos a un mexicano con un penacho o a un gringo con ojos verdes, quizás se vería con tintes racistas; optamos por un hombre de color por lo que implica esta raza que tanto ha sufrido, y al final de ahí venimos todos.

“Entonces, creímos que eso generaría empatía con el espectador, porque los negros se han enfrentado a milenios de esclavitud y ha estado en lucha siempre”, caviló sobre el elemento principal de su mural: un hombre de raza negroide con las manos abiertas a la libertad.

El arte para romper tabús de la readaptación social

De forma coyuntural, Raúl Flores compartió que está contento por demostrar que las personas privadas de su libertad tienen posibilidades de manifestar su sensibilidad, “cuando uno está aquí (en la cárcel) se nos crean muchos tabús en la sociedad, cuando se enteran dicen ‘no manches’ está en el bote, se crea un tabú, pero al ingresar ves que un centro penitenciario es una sociedad, con personas de todos los niveles y todos los tipos de pensamiento.

“Nosotros en el arte hemos encontrado la posibilidad de aprender cada día y hacer las cosas bien, que refleja sensibilidad y nuestra parte humana”, concluye.

El mural, ‘síntesis de la evolución humana’

En la charla con el tercer creador del mural, José María Zapién Cervantes exalta y traduce el mural como una síntesis de la evolución humana, en cuyo proceso, dijo, el hombre ha sido el puente de construcción cultural.

“El mural representa muchas cosas, a algunos les hace sentir cosas espirituales, otros lo ven como la evolución de la humanidad, yo lo veo como la explicación de que somos una sola raza y no hay diferencias entre nosotros”.

José María Zapién reconoce que nunca antes había pintado un mural, pero su incipiencia en el arte pictórico le ayudar a concretar la obra.

“Cuando algo te gusta, aunque no lo sepas hacer, va saliendo poco a poco, quizás por la emoción no sentimos dificultades, lo vimos como un reto, y pasó a ser una diversión y un deleite”, comparte.

Para concluir la obra, los artistas penitenciarios trabajaron desde las 7 de la mañana a las 7 de la noche durante 30 días. Fueron cerca de 360 horas en la obra que se exhibe de manera permanente en el patio de visitas del Centro de Reinserción Social.

Los tres internos están convencidos de que pronto saldrán de prisión; los tres cumplen sentencia y aseguran que estén dentro o fuera, el arte seguirá siendo un elemento indispensable en sus vidas.

El mural se inspiró de la obra a acuarela de la autoría de José Ramón Chávez López, un hombre que estuvo recluido en este penal y brindó los conocimientos básicos de pintura a los tres creadores del mural.


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