Pretenciosa y aburguesada burocracia
La propuesta que lanzó la diputada local Rosa María de la Torre debería ser tomada en serio por el gobierno, los universitarios, los legisladores de todos los partidos y la sociedad en general: la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) no puede seguir siendo sostén de una burocracia pretenciosa, intocable y con aires de “burguesía dorada”.
La diputada no usó estas palabras, pero casi, cuando se refirió a la falta de ética y nula solidaridad con la casa de estudios de funcionarios federales, estatales y municipales que dobletean con el sueldo, además de criticar, por supuesto, las millonarias jubilaciones que se reparten los ex rectores, algunos como es el sonado caso de Salvador Jara Guerrero, con importantes cargos y jugosos sueldos en la administración pública federal.
Ni hablar, pero las reformas -si de verdad se plantean en serio y se quieren de fondo- deben incluir esos temas. Porque no puede ser que esa burocracia pretenciosa y abusiva, desde las sombras pretenda cargar todo el peso de la crisis a los sindicatos y a la disminución -en términos reales- del presupuesto asignado a la Universidad.
Resulta ofensivo para la comunidad universitaria y para los michoacanos en general que la Universidad carezca de recursos y permanezca semiparalizada desde hace ya más de un mes, y nos encontremos con situaciones como las descritas por la diputada De la Torre: funcionarios que dobletean salario y ex rectores con jubilaciones privilegiadas.
Debería ponérseles un freno para que durante el tiempo que ejerzan algún otro cargo en la administración pública, sea federal o estatal, se les suspendan sus pagos en la Universidad; o bien, que renuncien a sus plazas universitarias si su intención es hacer carrera en la política partidista.
Porque esperar un gesto solidario, espontáneo de su parte, es como creer en los Elfos de Santa Claus, y confiar en que, por un milagro, los que se portan mal ahora se portarán bien.
En serio, señoras y señores: la Universidad no está para sus caprichos ni sus abusos. Y lo que están haciendo, perdón, pero también se llama corrupción y falta de transparencia en el uso de los recursos públicos.
¿O de qué estamos hablando?
Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!




