Para sorpresa de muchos y enojo de otros tantos, las directivas del PAN, PRD y MC llegaron a un histórico acuerdo: formar una coalición electoral con el compromiso, en caso de ganar los comicios de 2018, de establecer un gobierno más sujeto a las reglas del parlamentarismo, menos centralista y ajeno al régimen presidencialista que ha regido en México durante décadas.

Anoche mismo registraron el convenio de coalición, en el que destaca que del PAN saldrá el candidato presidencial de la coalición y surgirá del proceso que determinen los panistas; las candidaturas a los nueve gobiernos estatales en juego se asignarán al partido con mayor presencia y fortalezas, por lo que corresponderá al PRD encabezar la coalición en Ciudad de México.

En el mes de enero se conocerá a los candidatos. Luego de los procesos internos de cada partido.

Pero dejando atrás, por lo pronto, el tema del reparto de candidaturas -ya superado, por lo de demás, en esta negociación partidista- lo interesante es que de inmediato la Coalición Por México al Frente se perfila como la fuerza política emergente, no solo con mayor fuerza electoral, sino como la única con una propuesta diferente a la del PRI y de Morena.

Priistas y morenistas tienen ya definidos sus candidatos candidatos presidenciales y a la jefatura de Gobierno en la capital del país, y sus proyectos representan, en esencia, lo mismo: la continuidad del régimen presidencialista; los matices que hacen la diferencia entre Morena y PRI, están en el modelo: estatista uno, tecnócrata el otro.

La oferta política de Por México al Frente marca, de principio, una profunda diferencia, pues la integración de un gobierno de coalición en México obligaría a las fuerzas políticas dominantes a establecer nuevas reglas, nuevas formas y distintas maneras en el ejercicio de gobierno, con más claridad, vigilancia y esquemas de control, tanto en el presupuesto público como en la aprobación de otras iniciativas de ley.

Panistas, perredistas y emeceístas dicen que están comprometidos a impulsar ese cambio; así lo dicen y así lo establecen en el Convenio de Coalición que registraron anoche ante el Instituto Nacional Electoral.

Asegurar que van a cumplirlo en caso de ganar en los comicios de 2018, es hoy más un deseo que una certeza; sin embargo, lo que sí se puede afirmar es que de suyo, la coalición arranca como la propuesta de gobierno más novedosa de las que se conoce van a participar, y se convierte desde el arranque en el proyecto que marca la diferencia.

Ya hay, por lo menos -si se quiere ver así- una oferta diferente. Y eso es de celebrarse.

Tocará a las candidatas y candidatos hacerla notar y hacerla valer en las urnas.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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