Como si obstáculos no tuviera el Frente PAN-PRD-MC, los perredistas no se han puesto de acuerdo para definir quién relevará a Alejandra Barrales en la dirigencia nacional y el plazo obligado para el cambio se mes vence en cinco días. Para colmo, la tribu que comanda el mexiquense Héctor Bautista, Alternativa Democrática Nacional (ADN), que la exige para uno de los suyos, se ha convertido en la fuerza interna más crítica del convenio de coalición con los panistas.
Como se recordará, en los comicios estatales de junio pasado en en Estado de México, el PRD llevó como candidato a Juan Zepeda, flamante pieza de las filas de ADN. El abanderado perredista, para sorpresa de todos, mantuvo a flote el barco amarillo; desplazó a la candidata del PAN de la tercera posición, y se convirtió -desde la trincheras mexiquense- en el principal argumento del “no” perredista a Andrés Manuel López Obrador, quien todavía entonces presionaba a los dirigentes perredistas para sumarlos a Morena y a su proyecto rumbo a 2018.
Pues el caso es que Zepeda es el candidato de ADN para el relevo de Barrales y a 10 días de que inicie el periodo de precampaña de los presidenciales y en vista de que no se ha concretado el acuerdo con PAN y MC, la tribu de Bautista le mete leña al fuego y presiona para abandonar la idea coalicionista e ir solos, tal como lo hicieron en el Estado de México.
Se nos informa que ADN ya traería el acuerdo en ese sentido con el jefe de Gobierno de Ciudad de México (CDMX), Miguel Ángel Mancera, quien en esta ruta, se convertiría en el candidato presidencial del perredismo, ahora bajo la batuta formal del tándem mexiquense Bautista-Zepeda.
La falta de un hilo común para la repartición de candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados, aderezada por la indefinición del método para la elección del candidato presidencial del Frente agudizó las contradicciones entre los partidos, más por la invariable posición del PAN de asignar candidaturas dependiendo de la fuerza y presencia de cada partido en distritos, municipios y estados.
Por consiguiente, la candidatura presidencial recaería también en Acción Nacional, el partido más fuerte y con mayor número de gubernaturas de los tres que integran el Frente. Según ha dicho el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, ese fue uno de los acuerdos que se hicieron desde un principio. Pero…
Pero el caso es que el tiempo pasó y ninguno de esos acuerdos que se habrían establecido se han reflejado. La repartición de candidaturas y el método para elegir al abanderado presidencial sigue estando por encima del proyecto. Nunca fue al revés.
Y en ese pasar del tiempo, un hecho incontrovertible: Ricardo Anaya, el dirigente panista que construía todos esos acuerdos para sí mismo, no alcanzó a consolidarse como el candidato presidencial fuerte que necesitaría el Frente.
Por el contrario: su figura se debilitó. Y si ni en su propio partido luce con la fuerza y liderazgo para controlar las fuerzas internas, uno se pregunta: ?va a poder con las tribus perredistas? La respuesta es obvia.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!
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