Pues hubo sorteo para la fase de grupos del Mundial de Rusia 2018 y que Dios nos agarre confesados. Sí señor, abrimos contra la poderosa selección de Alemania y sondeos por aquí y por allá, cálculos y predicciones, ponen al equipo nacional como segura víctima de los teutones.
Los partidos hay que jugarlos, dice una de las máximas de este deporte que es el más bonito de los inventados en el mundo; y sí, habrá que jugarlo frente a Alemania y de lo que ocurra en la cancha el próximo domingo 17 de junio de 2018 en Moscú dependerá buena parte del futuro del Tri en la tierra de los zares.
Por lo pronto ya circula ‘la gordita’, otro de los factores que influirán en el curso de las campañas electorales de 2018, decíamos ayer, y por lo pronto -¡ufff!- el calendario no nos jugó tan rudo y resulta que si México supera la fase de grupos y se instala en octavos de final, su siguiente partido será el lunes 2 de julio… ¡un día después de la jornada electoral!
Imagínense: los cálculos más optimistas es que avanzará como segundo de su grupo y en ese escenario su siguiente rival será nada menos que Brasil. ¡Uta! Ya habláramos eso sí nos vemos en aquellas instancias.
Y en fin, que termina la semana también con la “plancha” priista a todo lo que da: ni una arruga tendrá el traje que habrá de usar a partir de mañana José Antonio Meade, cuando sea ungido como el virtual candidato de unidad del PRI para 2018.
Así es: de “unidad”, candidato “único”, como en los más viejos tiempos del más viejo PRI. Recordar es vivir, le dicen a Meade mientras su imagen es reproducida por aquí y por allá y uno ya no sabe si está viendo una película sobre la historia de los “destapes” de los años setenta y ochenta del siglo pasado.
El señor Meade no es priísta, pues hay que hacer que lo parezca. Què caray. El se deja querer. ¿No es priísta Meade?, que oculte ese ‘defecto’… trabajo no le va a costar.
Y en esas andan: los sectores y las fuerzas vivas han sacado sus mejores galas. Los trajes y vestidos que tenían arrumbados en baúles fueron sacudidos y puestos para planchar. ¡Quedaron como nuevos!
Bueno… eso es lo que creen en el PRI.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







