Salve al privilegio del ‘dedazo’

El ritual del tapado priista, la verdad, había perdido sentido. Es Meade, es Meade, es Meade… se repitió hasta el cansancio las últimas semanas. Sólo hasta ayer, el propio presidente Enrique Peña Nieto puso freno a tal aseveración y le metió un poco de sabor a una sopa que se probaba ya muy desabrida.

Lo hizo un día después de que su amigo Luis Videgaray derramara el agua y quemara al tan mencionado Meade. Amante declarado del ritual del tapado, Peña salió al paso: sólo él decidirá, nadie más, los tiempos y las formas. ¿Se le adelantó Videgaray sin consultarlo, creyéndose el verdadero poder tras el poder, como muchos lo describen? Sólo ellos lo saben.

Lo único cierto es que el presidente apaciguó a Videgaray y le puso -así sea por unos días- un estate quieto al secretario de Hacienda, casi al mismo tiempo en que se hacía pública la convocatoria del PRI para los aspirantes a la candidatura presidencial, cuyo método establece que habrá precampaña y que el candidato será “electo” hasta el 18 de febrero en convención de delegados.

“Yo creo que andan bien despistados todos. Yo creo que el PRI no habrá de elegir a su candidato a partir de elogios o aplausos”, enfatizó en improvisada entrevista el mandatario, 24 horas después de que Videgaray colmara de elogios a Meade, en un acto -ante diplomáticos extranjeros- que se interpretó como un predestape.

Sobre la próxima unción del secretario de Hacienda como candidato presidencial de su partido, fue aún más tajante: “las especulaciones son de ustedes -los periodistas-, no mías”.

¿Miente Peña con la verdad? Probablemente sí. Tal vez Meade sí sea, finalmente, el elegido. Pero que no le pareció que se le adelantaran de tal forma para presentarlo, eso está más que claro.

Por eso, y aquí no hay ninguna duda, mandó a Videgaray a bajarle dos rayitas a su protagonismo: “no hay que confundirse… las decisiones políticas se tomarán donde deben tomarse”, aclaró el canciller desde muy temprano ayer.

Bueno, ¿y si no es Meade? Pues muy sencillo: si le interesa seguir el curso del ritual priista, preste atención al registro de precandidatos. Empieza hoy y termina el 30 de enero; del calibre o peso de quienes se apunten, se podrá calcular el valor del proceso interno tricolor y determinar si es una completa farsa o si Peña aún no tiene tomada la decisión.

Si resultara que fuera lo segundo, siga con moderado entusiasmo el debate en el tricolor. No se entusiasme; de todas formas sólo una persona decidirá: Enrique Peña Nieto.

Salve, pues, al privilegio del ‘dedazo’

Aquí se queda… aquí entre nos.


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