FOTO: ACG

El ocaso de Serna y el parloteo de Jara

Rebasada por completo en la actual crisis que vive la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), la rectoría de Medardo Serna González parece que llegó a su fin.

Sin ningún avance en la profunda reforma que se requiere en la casa de estudios y hecho a un lado, incluso, por los líderes sindicales en el actual paro de labores en la institución por la falta de pago a los trabajadores administrativos y docentes, Serna González se quedó atado de manos. En un callejón cuya única salida es la de adelantar su salida, a un año de cumplir el periodo para el que fue electo.

Para ese fin, se nos informó ayer, se reunirá este jueves la Comisión de Rectoría. Y según lo que trascendió, el relevo de Serna es el tema principal de la agenda.

Hoy la solución del conflicto ya está en manos del gobernador. Y de las negociaciones que emprenda Silvano Aureoles con las representaciones de los sindicatos de Empleados (SUEUM) y de Profesores (SPUM), dependerá que la Universidad vuelva a sus actividades normales antes de que finalice el año, que se disipen las amenazas de huelga -los emplazamientos vencen el 4 de diciembre-, pero sobre todo que se abra el camino para la reforma en la institución, que sería lo más deseable.

¿Qué significa lo anterior? Que no hay que esperar únicamente que el gobernador gestione los recursos que hacen falta para cerrar el ejercicio 2017 en la UMSNH; lo trascendental sería que a partir de la aceptación y reconocimiento de la deficitaria administración que vive la Universidad desde hace muchos años, sindicatos y autoridades nicolaitas pactaran una nueva relación y que, con voluntad de las partes, le devolvieran viabilidad financiera y certeza, tanto a la comunidad estudiantil como a los trabajadores.

No basta ya con declaraciones electoreras que desde los partidos políticos se escuchan, más pensando en los comicios que en el futuro de la Universidad, ni con planteamientos oportunistas como los del ex rector Salvador Jara Guerrero, quien desde la subsecretaría federal que hoy ocupa pretende dar lecciones en temas que él mismo reprobó durante su paso -paseo- por la rectoría nicolaita.

Nada de eso. Ni posiciones electoreras ni oportunistas. La universidad merece respeto.

Ojalá así lo entiendan quienes lo deben entender. Por lo pronto, nos dicen que Serna se va y vemos que Jara parlotea. Y se notan, se notan las intenciones. ¿A poco no?

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!


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