Así es. El momento de México no luce como el más propicio para detonar el potencial y ventajas que pueden tener las Zonas Económicas Especiales (ZEE). La inseguridad y violencia que son noticias todos los días, los altos niveles de corrupción que nos siguen adjudicando los mecanismos internacionales que los miden y la incertidumbre por la sucesión presidencial, son factores de riesgo.

En ese contexto hay que entender la gira de trabajo del gobernador Silvano Aureoles a la República Popular de China, pues además, si las ZEE no se promueven y publicitan en los mercados donde pueden ser bien recibidas, el impacto positivo que se espera de ellas pues tardará aún más en llegar.

De por sí, los antecedentes que revisan y los cálculos que hacen los especialistas financieros en el mundo, no le dan a nuestro país mayores oportunidades de crecimiento en el primer semestre del próximo año. Y vamos viendo como sale la elección del primero de julio para entonces decidir.

La probable salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es otro factor que, consideran los inversionistas, juega a las contras de las ZEE en México, que requieren aún de importantes derramas de recursos para infraestructura.

No hay de otra, pues, y como habrá vida después del primero de julio de 2018, más vale agarrar y hacer valer lo que se tiene. Y Michoacán es parte de una de las cuatro Zonas Económicas Especiales que recientemente se crearon y que, si no se aprovechan, también pueden resultar un monumental fracaso.

Promocionarlas y convencer a las grandes compañías multinacionales de las ventajas de invertir en ellas no va a ser fácil. No por las condiciones del país; no por las condiciones internacionales.

Por todo ello resulta más que prudente el viaje del gobernador de Michoacán a China; ¿resultados del viaje? Que nadie espere, tampoco, que Silvano regresará al estado cargado de convenios y contratos para el puerto de Lázaro Cárdenas. No es por ahí lo que debemos esperar.

La intención del viaje es otra. Promoción es la palabra. Lo que se sume, ya es ganancia.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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