El rancio sindicalismo michoacano sigue dando coletazos y sus dirigentes enarbolando banderas fuera de lugar y métodos de presión al gobierno que la mayoría de la sociedad repudia porque no dan resultados; sí, en cambio, irritan y confrontan a los ciudadanos.
Quienes controlan a los sindicatos más numerosos en el estado anunciaron para este martes el cierre de vialidades en torno a diversas oficinas de gobierno; la ‘toma’ de algunos edificios públicos y el bloqueo de las salidas y entradas a Morelia.
Sus protestas, en el papel, son por los adeudos del gobierno del estado al sistema de Pensiones, provocados por irregularidades y malos manejos financieros en anteriores administraciones, según coinciden todos. Se reconoce también por las partes que el gobierno actual paulatinamente ha ido cubriendo los adeudos y haciendo frente a las exigencias del régimen de jubilaciones.
Esos reconocimientos, sin embargo, no bastan ni son suficientes para abrir espacios para el diálogo, la negociación y los acuerdos. Los sindicatos no quieren perder ‘forma’ y recurren a los viejos métodos de coerción a los trabajadores y de presión al gobierno.
Ante esta realidad de hechos objetivos, no queda más que concluir que en el fondo de esas ‘formas’, se esconde el interés de los dirigentes sindicales por mantener las canonjías que siempre les ha brindado el sistema político que dicen combatir.
Evidencia también la profunda crisis que vive el sindicalismo en Michoacán que, anclado en el pasado y secuestrado por dirigentes herederos de lo peor del charrismo corrupto y chantajista, es en los hechos un obstáculo para el crecimiento y desarrollo de la entidad.
Por cierto, ya que hablamos de los dirigentes sindicales, sería muy saludable que rindieran cuentas de sus ingresos y riqueza acumulada durante sus muchos años al frente de sus gremios.
Porque no vengan con el cuento de que son “fieles representantes del interés de la clase trabajadora” del país. Para nada. Ellos se representan a sí mismos y su interés es el único que cuenta. Temen perder sus prebendas y por eso juegan a las vencidas con el gobierno.
!Carajo! No es posible que a estas alturas se tenga que estar recordando y recurriendo a lo más rancio del charrismo sindical.
Aquí se queda… !aquí entre nos!







