Las razones y aspiraciones de Antonio García Conejo
Las desproporcionadas críticas que surgieron desde sectores evidentemente con intereses políticos en contra del político perredista Antonio García Conejo el día que rindió protesta como diputado del Congreso del Estado, solo tienen un objetivo: minar sus legítimas aspiraciones rumbo a los comicios de 2018.
En el PRI, Morena y hasta en algunas tribus de su partido, el PRD, García Conejo es visto con amplias posibilidades de una candidatura al Senado de la República; y ya instalados en esas eventuales instancias, saben que por historia y antecedentes será un duro competidor por los votos.
Por eso las críticas, que a falta de argumentos, recurren a la descalificación gratuita -la de la ignorancia, pues- con supuestos argumentos francamente fuera de lugar.
Irritó a sus detractores y ‘analistas’ a modo que el diputado llegase a la sede legislativa rodeado de cientos de personas que le fueron a manifestar su apoyo, sí, y también ¿por qué no?, algún tipo de ayuda o hasta de agradecimiento por alguna gestión.
¿En qué parte de la Constitución está prohibido ese tipo de manifestaciones? ¿Quién tiene el código de ética para partidos y simpatizantes? ¿Quién juzga, califica, aprueba o desaprueba lo que hace uno y hace otro? ¿Con qué vara se mide a uno y otro partido, a uno y otro precandidato?
Seguramente se lo han preguntado, ¡pero ojo!, si esas subjetividades van a dominar en el debate y en el análisis de las campañas electorales ya muy próximas, ¡agárrense!, porque se van a convertir en un buen chisme de lavadero.
‘Los seguidores de García Conejo provocaron desorden, caos, empujones en el Congreso’, alegan los que siempre alegan. ¿Y? ¡Qué novedad en el sistema político mexicano! De risa loca de verdad. Nos quedamos sin palabras.
¿Vale la pena siquiera detenernos sobre este punto? En fin, allá cada quien sus cosas y sus casos.
Desproporcionado también que se pretenda bajar o disminuir sus aspiraciones políticas sólo por ser hermano del gobernador Silvano Aureoles.
En el país del sospechosismo y la desconfianza, por supuesto que es tema y de darse la candidatura de Garcia Conejo, merecerá en su momento ser sujeta a la vigilancia del árbitro electoral y organizaciones sociales y de observación electoral, para evitar abusos. Eso, sin duda.
Pero que ese parentesco le reste puntos en la contienda es un absurdo. ¿Se les olvida que García Conejo ya fue alcalde de Huetamo? ¿Hacen a un lado que en su trayectoria está haber sido diputado local y federal, en ambas ocasiones por el principio de mayoría?
Cuando Luisa María Calderón Hinojosa contendió en 2011 por el gobierno de Michoacán, su hermano era presidente de la República. Se entendió entonces que más allá de ese parentesco, tras de la famosa Cocoa habían años de militancia -incluso más que los de su hermano Felipe- y que eso la calificaba para competir.
Es el caso ahora: ¿García Conejo debe abandonar sus legítimas aspiraciones políticas sólo porque su hermano es gobernador? Que el que crea que si, primero voltee a ver su casa. ¿Verdad que hace falta una limpieza?
En fin. Pensábamos que ya habíamos superado esa etapa. Pero parece qué hay quienes quieren volver al pasado.
Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!




