Morelia, Michoacán.- Ya se sabe: junto a la casi irrenunciable —y totalmente legítima— adhesión del cine estadounidense por dar al espectador exactamente lo que el espectador —palomitas y refresco en mano— quiere ver (y que, vale decirlo, en ocasiones genera muy buenas películas, muy bien concebidas, muy bien desarrolladas), es el cine de otros lados del mundo lo que surte a la industria global de ideas frescas y la mantiene en ebullición. Y en eso, los europeos siempre han dictado cátedra.

La película On Body And Soul, del director húngaro Ildikó Enyedi, es una de ellas.

La historia de amor sui generis entre una freaky y un adulto mayor convence, y lo que es mejor, encanta. Se trata de ese tipo de cine que requiere de la complicidad del espectador, pero que una vez conseguida, cumple su tarea con creces.

Los protagonistas, ella y él, rompen el molde. Ella es etérea; de cabellera rubia casi transparente; con una memoria prodigiosa —una especie de Funes La Memoriosa— que conserva en su cerebro, de manera inmaculada, hasta el más ínfimo detalle; asocial, asexuada y rara, como esos personajes que aparecen en las historias cursis de Isabel Allende u otras escritoras maduras-feministas-burguesas. Él es un sesentón solitario, huraño y con un brazo que no funciona. Todo ello en el contexto de una carnicería (lo que en México llamamos “rastro”, expuesto aquí con las mismas miserias humanas que tan bien conocemos) que podía situarse en cualquier suburbio de cualquier ciudad europea, pero que en este caso es Budapest. Con sangre, vísceras, tripas y grasas colgantes a lo largo y ancho de la pantalla.

Ni el contexto ni los protagonistas parecen algo que uno pudiera llamar atrayente. Y, sin embargo, funcionan.

La historia apela a los cánones clásicos de los cuentos de hadas: se trata de una historia de amor y no escatima en utilizar los clichés del género. La diferencia, sin embargo, estriba en la originalidad: el amor de los protagonistas recorre un camino sorprendente, cuya tesis se cocina a fuego lento y se muestra en el momento preciso, y que es en suma lo que distingue a esta película de otras tantas historias de enamorados de todas las edades y temáticas (vampiros adolescentes incluidos).

La película ya tiene su recorrido. Este año ganó el Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Berlín, y en general la recepción de la crítica internacional ha sido positiva. Hasta la fecha su director no ha realizado películas fuera de su propio país y eso le otorga una saludable independencia de las tramas y esquemas prediseñados que imponen los grandes estudios; podríamos decir que estamos ante el verdadero (y a esta altura algo confuso concepto) cine de arte, pero de ese que por fortuna nos evita largas horas de silencios inteligibles, experimentaciones varias, porno disfrazado de grandeza y todas esas chucherías y sinsentidos (de los cuales muchos huimos saludablemente) que se perpetran en honor del “arte verdadero”.

Una historia de amor intensa, sombría y extraña, apta no solamente para mayores sino para cualquier persona con criterio. Como para esperar que los buenos de Europa, en este caso la del este, sigan regalando al mundo lugares mentales e historias en las cuales hacen pensar que el cine todavía goza de buena salud.

La película se repetirá el jueves 26 de octubre en Cinépolis Centro.

 

Ficha

Dirección: Enyedi, Ildikó

Guión: Enyedi, Ildikó

Producción: Mécs, Monika | Mesterházy, Ernö | Muhi, András

Compañía Productora: Inforg-M&M Film KFT

Fotografía: Herbai, Máté

Edición: Szalai, Károly

Sonido: Köporosy, János | Lukács, Péter

Música: Balázs, Ádám

Reparto: Bata, Éva | Békés, Itala | Borbély, Alexandra | Járó, Zsuzsa | Mácsai, Pál | Morcsányi, Géza | Nagy, Ervi | Rainer-Micsinyei, Nóra | Schneide, Zoltár | Tenki, Réka

Dirección de Arte: Láng, Imola

Sinopsis: Endre y Mária trabajan juntos en un matadero: él como director de finanzas y ella como inspectora de control de calidad. Cuando un psicólogo interroga a todos en la empresa, ellos descubren que todas las noches sueñan lo mismo: que se encuentran como venados en el bosque. Ambos buscan el amor que han encontrado en sus sueños, pero en la vida real es más difícil.


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