Morelia, Michoacán.- Las películas protagonizadas por niños pequeños son escasas, y cuando suceden generalmente se protege a los actores no exponiéndolos a tomas demasiado largas, o situándolos en un contexto que los apuntale, o caracterizados de alguna cosa extraña que justifique cualquier carencia actoral. Pero una película basada fundamentalmente en la actuación de dos pequeñísimas actrices, y que no caiga en los recursos antes expuestos, ya es un mérito en sí misma.
Y más si se trata de una de las mejores películas de la actual edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), que ya es candidata al Oscar, y que seguramente ganará.
La trama —que ofrece la página oficial del FICM— es simple y directa: tras la muerte de su madre, Frida, de seis años, es enviada con la familia de su tío para vivir con ellos en el campo. Pero a la niña le resulta difícil olvidar a su madre y adaptarse a su nueva vida.
Así, con esa sencillez, basta y sobra: el filme no necesita efectos, artilugios ni inventos para ofrecer cine en estado puro, porque la trama oculta sutilmente temas mucho más transcendentes en la vida de todos: ¿Qué hay que hacer para explicar a un niño el real sentido de la muerte? ¿Justifica esa muerte el que un niño se vuelva caprichoso, egoísta, a veces hasta malvado? ¿Cómo se le consuela? ¿Hay consuelo, acaso?
“No quiero que me entiendan a mí, sino al niño que sufre una muerte y que habitualmente es tratado como si fuese tonto”, dijo la directora a un periódico español en febrero de este año. Y también pensó: “Estamos haciendo cine, no salvando vidas”.
Y esas declaraciones de principios constituyen una firme brújula para todos lo demás: uno logra entender a esa pequeña que sufre, que no comprende del todo lo que ocurre a su alrededor, que se confunde y confunde a los demás. Y que obliga a preguntarse, quizá sin pretenderlo, acerca de los alcances de una situación similar: y si yo viviera una situación similar, ¿lo haría bien? De ese tamaño son los dilemas que, sin forzar ni manipular los hechos, ofrece el filme.
Punto aparte para las pequeñas actrices, Laia Artigas y Paula Robles, las cuales promedian los 5 años de edad. La intensidad de sus actuaciones es tal que uno se pregunta verdaderamente cómo hizo el equipo y la propia directora para que actuaran como lo hacen. En esta película no da la impresión de que las pequeñas actúan, sino de que realmente están viviendo lo que ocurre.
Una película sin artificios, que cuenta exactamente la historia que se quiere contar, y que se cuenta bien. Que emociona sin necesidad de apelar a la lágrima fácil, y que, especialmente, convence. Dirigida con pulso firme, en donde ninguna secuencia o personaje está de más, en donde ninguna historia sobra y en donde todo el elenco resulta el complemento perfecto para el desarrollo adecuado de la historia central. Una película extraordinaria de principio a fin. Y una directora jovencísima que logra con excelencia que su desgarradora historia personal se traspase a la pantalla. Hay que aprender ese nombre: Carla Simón. De seguir por esa senda la joven cineasta se convertirá, sin duda, en una de las nuevas voces maestras del cine español. Una que por ahora ofrece, por mucho, una de las mejores películas de la XV edición del Festival Internacional de Cine de Morelia.
La película se repetirá el miércoles 25 a las 16:00 horas en Cinépolis Centro.
Dirección: Simón, Carla
Guión: Simón, Carla
Producción: Delpierre, Valérie
Compañía Productora: Inicia Films
Fotografía: Racaj, Santiago
Edición: Palou, Didac | Pfaff, Ana
Sonido: Blasco, Roger | Valiño, Eva
Música: Boïgues, Pau | Pipo, Ernest
Reparto: Artigas, Laia | Cusí, Bruna | Reixach, Fermí | Robles, Paula | Verdaguer, David
Dirección de Arte: Mireia Graell
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