Las normales: tan lejos de lo educativo, tan cerca de la violencia

El fondo del asunto es que ‘el asunto’ dejo de ser enteramente educativo y lo han convertido, los propios involucrados, en un tema de seguridad con una serie de situaciones e implicaciones que se salen de la órbita del sector y no pueden resolverse si no se parte de lo elemental: el respeto a la ley, a los derecho y garantías de los ciudadanos y el fin de la violencia como método de protesta y de presión para la atención de sus demandas.

Es el caso de los normalistas de Tiripetio, que ahora en grupo con los de Ayotzinapa, Guerrero, protagonizaron viernes y sábado sendas movilizaciones y un enfrentamiento con la policía de Michoacán, con un saldo de varios heridos y decenas de muchachos detenidos por “faltas administrativas” después de las corretizas, los toletes, palos, pedradas y una que otra bomba molotov y petardos de los presuntos estudiantes de las normales rurales.

¿La explicación? Los normalistas salieron a “recordar” los actos del 15 de octubre de 2012 -sí, así como se oye- cuando se enfrentaron a la policía estatal e impidieron el rescate de autobuses y vehículos que tenían “secuestrados” en las instalaciones de la escuela.

Hace cinco años incendiaron vehículos, convirtieron la tenencia de Tiripetio prácticamente en un campo de batalla y se atrincheraron en la normal, su territorio al que nadie puede entrar ni ninguna autoridad educativa supervisar, a pesar del dinero público con que es subsidiada.

Bueno… el caso es que en esas andaban los normalistas el viernes pasado por las calles de Morelia: “conmemorando” (sic) la “represión” de la que fueron víctimas en 2012. Ya se sabe: “secuestrando” vehículos privados, amenazando comercios y realizando pintas por todos los edificios de la ciudad que encontraban a su paso.

No faltaron los más “creativos” que por su cuenta “tomaron” casetas y “botearon” intimidando a los automovilistas en tránsito.

Por todos estos hechos, el sábado fueron detenidos seis jóvenes y uno de ellos trasladado a la Procuraduría General de Justicia de Michoacán, a cuyas instalaciones por la tarde llegaron cientos de normalistas de varios estados para exigir su liberación. E inició el enfrentamiento.

¿El resultado de la violencia? Varios policías y muchachos “normalistas” lesionados; decenas de jóvenes detenidos. ¿Demandas de la movilización normalista? Ninguna. ¿Logros? Cero. ¿Riesgos para la población? Altísimos. ¿Riesgos de que haya más violencia y la situación pueda desbordarse? Muchos.

Y el caso es que los temas educativos dejaron de ser “el tema” en las normales. Quedaron muy rebasados.

Hoy se trata de un tema político; un problema de seguridad.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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