Ya instalados en la frivolidad: ¿y si no fuera José Antonio Meade el candidato del PRI? Vaya, Peña puede amanecerse y cambiar de opinión. Y si así fuera, ¿habrá valido la pena el agarrón, los corajes y las mentadas?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí