Sin Margarita, el futuro del Frente

Si hoy a las 14 horas se cumplen las versiones que se difundieron durante todo el día de ayer y Margarita Zavala decide renunciar a su militancia panista, pero no se vuelcan tras de ella gobernadores y legisladores, quedará claro que Ricardo Anaya no sólo trae el control de la nomenclatura blanquiazul, sino que cuenta y contará con el respaldo de la estructura partidista, esa que tiene el peso real en los momentos decisivos: los electorales.

De cualquier modo, sin embargo, toma forma la peor crisis en la historia el partido fundado por Manuel Gómez Morín hace 78 años. Con ella se irían su esposo, el expresidente Felipe Calderón, y sus familias, formadas ambas por dos militantes de cepa: Diego Zavala Pérez y Luis Calderón Vega, éste incluso fundador.

Pero en fin… el caso es que todo apunta a que se van. No aguantan a Anaya ni éste tolera a los otrora inquilinos de Los Pinos. Evidentemente se detestan. Las acusaciones, descalificaciones e insultos que se han lanzado sólo son comparables a los ataques que se escucharon en otros cismas partidistas: PRI en 1988 y a la salida de Andrés Manuel López Obrador del PRD, en un rompimiento que todavía aún no cicatriza.

Y como aquellos en su momento, el terremoto panista cimbra el sistema partidista y modifica el escenario electoral para todos.

Fuera de su partido, Margarita Zavala es segura candidata presidencial. Se registrará como independiente, pero por si hace falta ahí están, para ofrecerle registro y recursos, los partidos Nueva Alianza (Panal) y Encuentro Social (PES).

Esto significa que a partir de este viernes ya hay dos candidatos seguros: Zavala y López Obrador.

Por el lado del Frente Ciudadano por México, la pregunta es obligada: ¿cómo impactará a la alianza que hasta ahora mantienen las dirigencias del PAN, PRD y MC?

En pragmatismo puro, podría pensarse que la salida de Zavala del PAN los beneficia, más si como apuntamos al inicio de este texto, con Anaya se quedan los gobernadores y la mayoría de legisladores del blanquiazul. El joven político queretano podría seguir las negociaciones con perredistas y emeceistas ya sin la presión interna de su principal detractora y podría darse como un hecho que, con frente o sin frente, él será el candidato que abanderará al PAN en el 18.

¿O alguien todavía tendrá dudas sobre quién trae el control en el panismo? Ahora bien, ¿lo seguirán PRD y MC? Se necesitan; los tres se necesitan. Juntos, se cree, se vuelven altamente competitivos. Separados, es el fracaso seguro. Pragmatismo puro.

De mantenerse vivo el Frente, en tanto, Andrés Manuel López Obrador tendrá que cambiar estrategia. En su esquema no está ni estaba que la pugna entre panistas terminara en un divorcio y no es lo mismo competir contra la conocida dupla Zavala-Calderón, que tener abierto otro campo de batalla con el impetuoso joven Anaya.

¿Y el PRI? Seguro que el presidente Enrique Peña Nieto se verá obligado a adelantar la designación del candidato del tricolor, que no puede seguir rezagándose ante las definiciones que bien o mal se están dando en los otros partidos.

¿La ruptura en el PAN influirá en el ánimo presidencial a la hora del ‘dedazo’? Todo haría suponer que sí, sobre todo si el Frente sigue vivo… que seguirá si resiste el terremoto blanquiazul.

Y recuérdese: lo que no destruye, fortalece.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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