No queda más que la sorpresa ante tanta barbaridad: ¿para qué prometieron lo que sabían que no iban a cumplir? Vaya, no querían hacerlo. Allá ellos. Para el registro, a nueve meses de la elección presidencial, queda que los dirigentes de los partidos políticos ofrecieron una reforma constitucional para renunciar al financiamiento público, evitar el derroche de los recursos, destinarlos a los damnificados de los sismos de septiembre de 2017 y eliminar las diputaciones y senadurías plurinominales, con la misma intención: ya no salir tan caros a los contribuyentes mexicanos.

Todo y todos incumplieron. Ahora andan de tumbo en tumbo, haciendo malabares y declarando galimatías para explicar lo inexplicable. Verdades a medias igual a mentiras completas: ahora se escudan en que no se puede “donar” recursos etiquetados para el gasto electoral, que es inconstitucional; eso es cierto, pero y entonces ¿para qué ofrecieron la reforma constitucional y anduvieron de bocones?

Se “espantan” porque abrirían la puerta al financiamiento privado y con ello a recursos de procedencia ilícita. Se jalan de los cabellos, se dan golpes de pecho y dicen que no pueden dejar los procesos electorales a una competencia para ver quién tiene y gasta más.

Se les tiene que recordar que hoy por hoy, además del financiamiento público, es muchísimo y sin ningún control el dinero privado que entra a las campañas. De tal tamaño fue el engaño que se miran victimizándose: ‘¡Qué haremos, seremos víctimas de los tiburones!’

Pero… ¿y qué no habrá ya un sistema nacional anticorrupción con fiscalía y toda la cosa? ?En qué se va a fundar ese sistema anticorrupción? ¡Ah! Esa es otra historia. ¿Otra?

En fin. Se zafaron los dirigentes de los partidos que volvieron a lo suyo: acusaciones y contraacusaciones sobre quién resultó más mentiroso. Y lo más curioso: hacen el recuento para ver quién ganó o cuál perdió menos en el tema del financiamiento a los institutos políticos, que empiezan a ser de (des)interés público.

Se zafaron y volvieron a lo suyo: los sombrerazos y gritos en San Lázaro -como si de algo sirvieran a no ser que para el espectáculo- y las campañas electorales en las que ya andaban antes de los sismos: el PRI presumiendo que sí dio 258 millones de pesos de sus prerrogativas de este año; Morena repartiendo dinero a nombre de Andrés Manuel López Obrador, que anuncia un “plan de vivienda”; el PAN abriendo fideicomisos y despidiendo personal para ser ahorrativo, el PRD aprobando planes de austeridad… y así todos. En lo suyo.

¿Y la desaparición de pluris? Ese tema ya mejor ni lo tocan.

Ahí está el registro, a nueve meses de la elección. Algo tendrán que hacer para que se “olvide”

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí