Respaldo social para las Zonas Económicas Especiales

Empecemos por entender que las primeras tres Zonas Económicas Especiales (ZEE) que ayer quedaron formalmente constituidas en el país, abarcan regiones y municipios de alta tensión social y problemas de inseguridad, que han acumulado todo tipo de rezagos durante décadas y que son claro ejemplo de la desigualdad en el país.

Hay que entender que las ZEE de Puerto Progreso, Coatzacoalcos-Salina Cruz y Lázaro Cárdenas-La Unión que incluye municipios de los estados de Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Guerrero van a dirigidas a acortar la brecha que existe entre las entidades del país y a la generación de riqueza que, precisamente, contribuya a dar soluciones a la tensión y rezago social.

Es importante que se repare en estos puntos, socializarlos, porque por su concepto e historia, podría pensarse que las ZEE se convertirán en enclaves de los inversionistas, territorios libres para los negocios en los que el Estado mexicano marcará distancia.

Nada de eso; por el contrario, en el caso de estas tres zonas económicas, los gobiernos federal y estatales deben ser garantes que las grandes inversiones que se esperan y la construcción de infraestructura, se reflejen también en desarrollo social, ingreso per capital de los trabajadores y sus familias e inclusión y fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas locales.

Hay que decirlo, volverlo a decir y recalcarlo, pues para que las Zonas Económicas Especiales funcionen y rindan los frutos para los que son creadas, deben contar con un amplio respaldo social y de los sectores productivos locales, suficientes para alentar a los inversionistas de otras regiones y países.

De eso se trata este modelo de inversión delimitado a regiones específicas y sólo en la conjunción y comunión de estos factores -fundamentales en la primera etapa pero no los únicos en las siguientes-, se podrán evaluar en los próximos cinco años los resultados de las Zonas Económicas Especiales, también hay que decirlo y tomarlo en cuenta, en un entorno de inestabilidad política por la cercanía de la elección presidencial.

Así empieza esta nueva etapa de la vida nacional (de acuerdo a lo proyectado, las siguientes ZEE estarán en Tabasco y Campeche el próximo año) que con todo y la volatilidad política, la tensión social -que ha crecido por los sismos en estados como Oaxaca y Chiapas- y la inseguridad, debe empezar a marcar la agenda económica y social en esas cinco entidades.

No hay de otra, si es que de verdad se quieren empezar a ver resultados en el marco de los próximos cinco años.

En tal sentido, digamos -confiemos- que Michoacán ingresa con el pie derecho a las ZEE con el anuncio que hizo ayer la acerera ArcelorMittal de nuevas inversiones en el estado por más de mil millones de dólares en el trienio 2018-2021.

Digamos -confiemos- que se trata de los primeros pasos para la entrada de un nuevo modelo, efectivamente, de crecimiento económico y desarrollo social.

No se oye mal. No pinta mal.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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