Ocurrencias partidistas y hartazgo ciudadano
Como si la mayoría de los mexicanos no expresara todos los días a través de todos los medios posibles su hartazgo por los partidos y los gobiernos que de ellos emanan, sus representantes llevan días echando paladas y paladas de lodo a su muy manchado descrédito.
Los sismos de septiembre están dejando al descubierto a otra clase de damnificados: los representantes de la partidocracia, afectados por la insensatez y la imprudencia, vagan sin que a nadie conmuevan, lanzando por aquí y por allá propuestas oportunistas por increíbles, abusivas porque es su naturaleza.
¡Ah! Eso sí, todos haciendo y deshaciendo con dinero público. Ninguno se salva
Todo empezó el jueves de la semana pasada, dos días después del terremoto del 19 de septiembre: la rebatiña por el quién cedía más de los miles de millones de pesos que se gastarán los partidos y sus candidatos en 2018. Se llenaban la boca hablando de “donaciones” para los afectados por los temblores.
Para el fin de semana pasado se desbocaron y arrancando este lunes 25 de septiembre de plano nos dejaron estupefactos.
Empecemos por el que empezó: el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) del seguro presidenciable Andrés Manuel López Obrador: primero anunció que “donaría” el 25 por ciento de los millones que le tocan de la gran tajada (¡y eso que según él no pertenece a la mafia del poder!); luego que el 50 y terminó ofreciendo el 100, azuzado por sus opositores.
El Peje, enojado, decidió irse por su cuenta y con el argumento de que todos son corruptos y corruptores menos él y sus amigos, formó un fideicomiso de apoyo a los damnificados con poco más de 100 millones de pesos aportados por su partido. Ese fideicomiso quedó a la tutela de un comité integrado por puro morenista que se encargará de distribuir el dinero.
En el descaro, el tabasqueño y sus cuates dicen que eso no tendrá tintes electorales.
Vamos con el PRI, que en la desesperada, llevará hoy al Congreso de la Unión una iniciativa para desaparecer hasta el infinito y más allá el financiamiento a los partidos políticos. También propondrán los tricolores la desaparición de los plurinominales: senadores, diputados federales, locales. ¡Todos los que nomás nos hacen gastar!
El vocero de la descomunal propuesta, Enrique Ochoa Reza, ofrece que con esas medidas el año próximo se podrán ahorrar cerca de 7
mil millones de pesos, para la reconstrucción de las ciudades y comunidades colapsadas por los sismos.
Y nunca más ni un peso público para los partidos. Que vivan del financiamiento privado, como en las democracias más avanzadas, arenga el priista. ¡No, pues ya la hicimos!
¿Y los del Frente PAN-PRD-MC? Pues como ellos fueron los primeros en ofrecer “donaciones al cien por ciento”, ahora andan queriendo aclarar que es de ellos la propuesta, a la que añaden borrar del presupuesto todo gasto superfluo de la alta burocracia.
¿Qué realmente resultará de todas estas ocurrencias? Los veremos en los próximos días.
Lo único cierto es que el hartazgo ciudadano crecerá. Y con razón. Porque a nadie se le ha ocurrido que lo único que se esperaba de ellos era un poquito de sensatez, un tanto de prudencia y algo de solidaridad.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







