Más vale que dirigentes partidistas y precandidatos presidenciales honren su palabra y a partir del lunes ofrezcan pruebas fehacientes de los trámites legislativos y administrativos que corresponden para renunciar al financiamiento público y que esos recursos vayan dirigidos a los damnificados por los los sismos del 7 y 19 de septiembre.
Las cosas no están como para un nuevo engaño ni para discursos de ocasión; se requerirá mucho dinero para la reconstrucción de las ciudades y comunidades devastadas por los terremotos y atender a las miles de familias que perdieron sus viviendas o sus centros de trabajo. Hay, por cierto, quienes lo perdieron todo, hasta la vida de esposas, maridos, padres e hijos.
Ante el tamaño de la tragedia, pues, no pueden salir ahora con que siempre no; que dice el Instituto Nacional Electoral (INE) que mejor no. Tampoco pueden dejar de transparentar las gestiones a las que están obligados los dirigentes de partidos para acreditar que cumplieron con el compromiso de ceder sus millonarias prerrogativas a los fondos de reconstrucción y apoyo a familias damnificadas.
Si no es verificable ni comprobable la cesión de la totalidad o una buena parte de los 6 mil 778 millones de pesos que según el proyecto de Presupuesto les corresponderá para 2018, que no lo duden ni tantito: la población se los cobrará en las urnas. Y el que no cumpla, que se vaya olvidando ya de sus posibilidades en la carrera por Los Pinos.
Por cierto, en afanes de transparencia y rendición de cuentas, hay que decir que esos 6 mil 778 millones de pesos son sólo para campañas nacionales, por lo que en realidad habrá que hacer cuentas sumando otros 5 mil 130 millones de pesos que les tocará a los partidos por los comicios locales que también se celebrarán el próximo año.
Es decir, estamos hablando de que lo programado para el gasto de partidos en 2018 asciende a 11 mil 908 millones de pesos. Es sobre esa cantidad que se tienen que hacer los cálculos y porcentajes de lo que los dirigentes y presidenciables dicen estar dispuestos a renunciar.
Así que a transparentar el destino de ese millonario recurso y comprobar si parcial o totalmente (dependiendo de cada uno de los partidos) se destina a los fondos de reconstrucción que están por anunciarse.
Ya veremos si cumplen. A partir del lunes ni discursos ni videos en YouTube. Hechos, la gente quiere y necesita hechos.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







