Foto: ACG

Enorme reto el que ha asumido la coordinadora de Comunicación Social del Gobierno del Estado, Julieta López Bautista, al asumir el compromiso de diseñar y aplicar políticas de información desde el poder político cuidadosas de prevenir la violencia y discriminación por motivos de género.

Innumerables estudios se han hecho sobre el mal uso de lenguajes e imágenes en los medios de comunicación que contribuyen a la formación de patrones sexistas y machistas; los mensajes que se difunden poco o nada han aportado a la lucha declarada por una sociedad libre de violencia. Las nuevas tecnologías y el uso masivo de las redes sociales no han sido una alternativa. Por el contrario, han multiplicado los estereotipos y provocado, incluso, mayores y más graves riesgos.

Las políticas de comunicación social que desde los gobiernos, federal y estatales, se ejercen no son ajenas a las críticas y recomendaciones que se han hecho para modificar los modelos de interacción con la sociedad.

Hay que partir de una tesis muy sencilla, pero no por ello menos compleja: qué y cómo queremos comunicar. Hoy que la violencia de género, los feminicidios y el combate a toda forma de discriminación han sido aceptados como asuntos prioritarios de la agenda nacional, aquella tesis retoma especial valor si partimos de una idea primordial: hay que prevenir antes que sancionar y hay que modificar modelos educativos y culturales, no sólo colorear estadísticas.

Por todo lo anterior -y más, mucho más- destaca el proyecto emprendido por la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno de Michoacán, con talleres para todo su personal en los que se pondrá a prueba, precisamente, la idea de que la información, sus formas y contenidos, son parte esencial de sociedades más democráticas, justas y con justicia social. Por eso decimos que el reto no es menor.

En tal sentido, toca a los medios de comunicación del estado hacer sinergia y sumarse a ese compromiso, más ahora que la violencia de género se ha convertido en un problema que, por su crecimiento a la par de la criminalidad, amenaza la paz social.

A unas horas del inicio formal del proceso electoral que culminará en julio de 2018, no está de más también decir que ningún programa de gobierno ni campaña partidista estará completa sin un compromiso firme contra la violencia y discriminación por motivos de género.

La claridad en las propuestas y plan de acciones debe llevarnos no sólo a la estadística; lo trascendental será ir por el cambio de los modelos y patrones culturales, educativos y de comunicación.

Citemos a uno de nuestros clásicos: ahí está el detalle.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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