Puede darse como un hecho: si Ricardo Anaya se impone en el tema del nombramiento del fiscal general y se consolida en San Lázaro el frente opositor PAN-PRD-MC, la pareja Felipe Calderón y Margarita Zavala optarán por el plan B y se irán del blanquiazul.
Eso dicen los que saben de cómo se pusieron las cosas en el PAN, que vive la peor de sus crisis, a 10 días de cumplir 78 años de vida.
El pronóstico es lapidario; pero no le ven salida al conflicto. Misa pueden decir todos los actores, pero razones sólo hay una: está en juego la candidatura presidencial, que ni el grupo de Anaya ni el clan Calderón-Zavala están dispuestos a ceder.
¿Punto de arreglo o coincidencia? Ninguno, no se ve ninguno. Ricardo no confía en Felipe ni éste en el joven queretano. Uno y otro lo dicen y lo repiten quienes los han escuchado: están convencidos que habrá “traición”, la palabra que se ha puesto de moda entre los panistas.
El ex presidente, incluso, ya avizoró que una eventual candidatura de su esposa desde las siglas panistas y la continuidad de Anaya en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) sería poco menos que catastrófico para las aspiraciones de Margarita. Y quién sabe por qué, pero el nombre de Josefina Vázquez Mota y su triste paso como candidata sale a comentario.
Tienen claro eso sí: Anaya tiene el control del partido y hoy los tiempos y agenda los marca él.
No va a renunciar. El video de Margarita exigiéndolo ni siquiera agarró aire.
Prueba para el Frente
Y si el tema de la fiscalía tiene más que tensos a los panistas, sin querer queriendo —¿o así estaba planeado?— resultará una prueba para ver de qué están hechos los firmantes del Frente Ciudadano por México.
PAN, PRD y MC en San Lázaro tienen contra la pared al PRI y al gobierno. Y si no ceden, ni hay concesiones ni traiciones, se saldrán con la suya e impedirán que el actual procurador de la República, Raúl Cervantes, pueda pasar en automático a dirigir los siguientes nueve años la Fiscalía General de la Nación, de próxima creación.
Se trata de la primera batalla de los frentistas. Y si la ganan, seguro que será otro paso firme hacia la coalición electoral que pretenden registrar en diciembre.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







