Resultó que todos los dirigentes y quienes llevan las riendas del PRD, PAN y MC estaban de acuerdo y es el caso que hoy registrarán el Frente Ciudadano por México ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Será una inscripción sin fines electorales, por ahora, en tanto determinan hasta dónde llega la coalición que pretenden presentar en los comicios federales de 2018.

La ley establece que la coalición puede ser total, parcial (con 50 por ciento de candidatos compartidos) o flexible (sólo con 25 por ciento de candidaturas). Dicho esto y con el compromiso firmado, empezarán las negociaciones formales del frente electoral y los interesados tendrán de plazo hasta el próximo 13 de diciembre (un día antes del inicio de las precampañas federales) para llevar su solicitud al INE.

Ahora sí que a partir de este martes, nadie se podrá zafar; bueno, de poder, claro que pueden, pero el costo sería altísimo para cualquiera de los tres partidos que hiciera naufragar el frente.

Panistas, perredistas y emeceistas tienen ahora la tarea de ponerse de acuerdo en el perfil y método de selección de candidato o candidata presidencial; negociar los términos de la plataforma de gobierno que habrán de promover, y montos de las prerrogativas económicas que a cada uno tocará poner para el frente.

Si pasan esta prueba, se entiende que más fácil les será ponerse de acuerdo en las candidaturas compartidas que los representarán en la elección de los senadores, diputados federales y los nueve gobiernos estatales que estarán en juego en 2018. Ni qué decir de alcaldías y diputaciones locales.

Ahora, pasada la revisión de los términos legales, los tiempos y todos los cargos, métodos y hasta recursos que tienen que negociar los promotores del frente, viene la parte más difícil que puede tardar de analizarse y entenderse a partir de estas preguntas, entre otras: ¿superarán los partidos, sobre todo PAN y PRD, sus respectivas crisis internas? ¿Cuánto y hasta dónde están dispuestos a ceder los aspirantes a un cargo de elección popular de cualquiera de las tres fuerzas políticas mencionadas?

El intento de coalición que en términos estrictos de pragmatismo electoral puede resultar atractivo y hasta una buena opción de gobierno, es también una lucha política por el poder; ni más ni menos. Tendrán que poner (y ceder) mucho los aspirantes a una candidatura si es que de verdad están comprometidos con el frente.

Eso ya se verá en su momento y cada caso, de cada estado, distrito electoral y municipio, merecerá la atención.

Pero por lo pronto, en lo inmediato quedémonos en la pregunta sobre las crisis partidistas. El PRD optó mejor por acelerar la purga de sus inconformes y en el PAN, el pleito entre los grupos, amenaza con un rompimiento de magnitudes y consecuencias históricas, costosísimas para el futuro del partido.

De los grupos en pugna más visibles entre los azules, queda claro que el del ex presidente Felipe Calderón no tiene mayor interés en el frente.

No está en su agenda política ni es del interés de la candidatura presidencial que construye para su esposa, Margarita Zavala.

No se ve ni se ha visto ese apoyo y promoción. Algunos buenos comentarios que se han escuchado de Zavala, más parecen de dientes para afuera; para salir al paso.

Así es de que, nueva pregunta obligada que se desprende de las primeras: ¿con cuál de los panes se negociará el frente?

Vengan las que siguen.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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