Iniciamos semana con la buena noticia de que el frente amplio democrático (opositor) avanza. Y si los demonios no hacen diabluras, los dirigentes del PAN, PRD y MC tienen la idea de apersonarse en el Instituto Nacional Electoral (INE) mañana para firmar la carta de intención. Muy bonito y alentador que se oye. Veremos.

De los tres partidos que se mencionan, es el de la Revolución Democrática el que más firmes pasos ha dado en esa dirección. Su Consejo Nacional aprobó por inmensa mayoría este domingo ir a la construcción del frente y hasta se dieron el lujo, los perredistas, de pedir que quienes no estén acuerdo se vayan… y lo hagan rápido.

Ahora sí que más ayuda el que no estorba. Tienen razón: si los que están ya no quieren estar y los que se van ya no estaban, pues tan sencillo: que se vayan a grillar e intrigar a otro lado.

El mensaje fue clarito del Consejo Nacional del PRD: no se les extrañará; tampoco hacen falta por ahora. Con socarrona malicia y porque los conoce (a los tránsfugas) el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, comentó: tal vez dentro de un tiempo se verá a algunos regresar.

En fin, que los consejeros del PRD no descuidaron detalles y para dedicarse en tiempo, cuerpo y alma a las tareas frentistas, decidieron no moverle y por acuerdo, también abrumadamente mayoritario (ese consenso era difícil verlo antes), aplazaron la renovación de sus comités de dirección, nacional y estatales.

Hay satisfacción, se nota, entre los perredistas. A decir verdad, no hay atisbos de desesperación ni de preocupaciones mayores por las partidas y los tantos adioses.

Pareciera que, como en los malos matrimonios, la separación es lo mejor.

Y si los perredistas despejan horizontes, por donde no se ve cómo es en Acción Nacional, partido en el que los grupos de Ricardo Anaya y Felipe Calderón se están dando con todo.

Los panistas no están divididos… están peleados. Como en toda pelea, hasta no ver al rival caído y vencido, no habrá tregua.

Ricardo Anaya, el dirigente nacional de los azules, se apresuró este domingo a celebrar el acuerdo perredista. “Sí hay esperanza”, dijo el joven presidente del PAN. El frente va, pues, según sus parabienes. Pero…

Pero el clan Calderón-Zavala tiene otra idea de las cosas. No van a soltar a Anaya y más parece que arreciará el fuego: quieren que renuncie.

Queda claro que el ex presidente y su esposa la precandidata no quieren el frente. Ni en sueños.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 


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