No hay semana que pase que no se escuchen comentarios favorables a la posibilidad de construir un frente amplio electoral en el que coincidan PAN y PRD, entre otras fuerzas políticas; se exponen razones, conveniencias y hasta bondades de lo que pudiera ser. Se perfilan escenarios y nombres, muchos nombres. Pero…

Pero también no hay semana en que la terca realidad no ponga a cada quien en su lugar: difícil, casi imposible, que se camine por esa ruta. Primero, porque contra lo que se diga, ninguno de los promotores se nota convencido de la idea; segundo, internamente tanto perredistas como panistas tienen una larga suma de pendientes, divisiones y problemas que no está claro quién, cómo y qué negociará; tercero, ninguno de los partidos políticos, supuestos anclas de la coalición, se ha puesto de acuerdo sobre el perfil del candidato presidencial; y cuarto, hoy la percepción ya no les ayuda. Perdieron tiempo y la buena vibra con se recibió la propuesta, se diluyó.

La semana que está por concluir, el imaginario frente recibió tres duros golpes: las declaraciones de Margarita Zavala, aspirante a la candidatura presidencial panista, fueron cortantes: ella no sabe qué se está “negociando”, el PAN es el “único que cede” y la candidatura presidencial de la hipotética alianza “tiene que ser para un panista”.

Y si como insinuó la esposa del ex presidente Felipe Calderón, de parte del PAN el único que sabe cómo van las “negociaciones” es Ricardo Anaya, el golpeteo se dejó venir. De tanto frentazo, ya se ven estrellitas: ‘dónde estoy, quién soy’, parece preguntar el vapuleado dirigente nacional del blanquiazul.

La riqueza acumulada por él y su familia política en una década, hecha pública por filtraciones a un medio de comunicación con el aderezo de que se le investiga por probable tráfico de influencias, es un golpe ya no sólo para el PAN, sino para los intentos aliancistas.

Finalmente, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) llamó a cuentas al PRD: tiene un plazo de siete días para emitir la convocatoria para renovar su dirigencia.

¡Ufff! Desde julio andan en eso y no se ponen de acuerdo las famosas tribus. Dicen que ahora sí, para el 3 de septiembre, ya todo quedará arreglado y cumplirán con la convocatoria. Luego a su proceso y a ver si no se pelean.

¿El frente? ¿Quién lo representará y debatirá, en tanto, por parte de los amarillos?

¿Negociación? No hay tal, en los hechos. Si acaso pláticas y encuentros, algunos con buenos deseos.

Si que es terca la realidad. Y hay frentazos que duelen… otros aturden.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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