Ni el “infierno” perredista que él mismo provocó, ni el “paraíso” morenista que por su febril ambición imaginó. El diputado federal michoacano, Fidel Calderón Torreblanca vaga como alma en pena. Unos le perdieron confianza, los otros… también.
El PRD lo tiene en su lista negra, no por lavado de dinero, como tienen los gringos a Rafa Márquez, sino por traidor; y en Morena no lo quieren, también seguramente por traidor. Quien traiciona una vez, traiciona dos, y tres. En el caso del diputado, parece que se le hizo costumbre.
Encumbrado a las grandes ligas de la política michoacana sin contar en realidad con trabajo y trayectoria que lo respaldaran, Calderón Torreblanca se creyó poseedor de un liderazgo que lo llevaría aún más alto. Pero su techo parece haber llegado a tope.
Luego de tanta alharaca sobre sus acercamientos a Morena y sus aspiraciones políticas para el 2018, con desprecio fue recibido en el partido de Andrés Manuel López Obrador.
Incluido entre las opciones de los morenistas de Michoacán para completar la fórmula que los representará en la contienda por el Senado de la República, Calderón sólo tuvo dos de 93 votos posibles. Si, únicamente dos votos de los consejeros estatales de ese partido. De ese tamaño es el desprecio; así de grande es la desconfianza.
Alguna vez dijimos en este espacio que el caso de Fidel y su posible incorporación a Morena, seguramente daba y sigue dando mucho el análisis en medios. Vaya, fue secretario de Gobierno, diputado local y ahora federal. Como siempre ha sido cuando de Calderón se trata, habría que estar pendientes de las negociaciones en curso y en lo oscurito.

Pero también dijimos que sus posibilidades reales se sostenían de un hilo. Sin liderazgo social ni político en la entidad, pronto sería desechado por el morenismo, a cuyo máximo líder y guía, además, no le agrada ni por sus antecedentes ni por sus presentes.
Fuentes que se tienen y que conocen el curso de los debates en Morena, nos dicen que a pesar de los dos votos que apenas consiguió, Fidel Calderón puede ser “rescatado” por la dirigencia nacional y ser incluido en la terna que será encuestada. Y todos saben que el principal “encuestador” se llama Andrés Manuel López Obrador.
¿En este terreno todavía tendría posibilidades Calderón? Nos aseguran que sí y nos dan el motivo: una campaña al Senado es cara y el único que tiene dinero es el diputado federal. Vaya cosa. Sería el candidato por cuenta bancaria.
¿Y los votos? ¿Quién va a votar por él? Nunca Fidel Calderón ha ganado una campaña. Si no le conviene -ya se le conoce, para qué preguntamos- negociará una pluri, que esa es su especialidad.
Vaya cosa. Sería el pluri de los dos votos.
¿Un consuelo para Fidel? Sí, Cristóbal Arias también tuvo la misma votación. ¡Empataron!
Pero no hay consuelo. Se nos olvidaba que Arias Solís desde hace tiempo quedó en el desuso. Testigo sonriente desde el café.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!




