El segundo informe de gobierno de Alfonso Martínez Alcázar provocó muy variados comentarios. Pero hay uno que se escuchó con tal convicción ciudadana que nos hizo olvidar que el de este domingo fue, como todos los actos de esta naturaleza, un juego de fuerzas políticas.
¿A qué nos referimos? Que Morelia, rezagada en obra pública y modernización urbana, puede salir del pasmo y perfilar proyectos que la enfilen en la misma ruta de crecimiento y desarrollo que tienen otras ciudades y capitales de estados vecinos.
Sí, porque a la muy bonita e histórica ciudad de la cantera rosa, le hace falta un toque de atención en temas como servicios y movilidad urbana, entre otros, indispensables para una urbe que seguramente rebasa ya la cifra del millón de habitantes y que aporta -como se dijo ayer- el 24 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estatal.
Y resulta que la gestión de Martinez Alcázar empieza a ser vista como la posibilidad que esperaba la ciudad, sus habitantes, para el cambio que hace falta en temas torales como las vialidades, el transporte, el alumbrado público y la seguridad municipales.
¿Por qué esa idea? Por un lado, el alcalde logró hacer conexión en dos años con la ciudadanía; puede haber en algunos sectores enojos, malestar y hasta desconfianza en Alfonso Martínez, pero el caso es que su administración “ya conectó” y de lo que se habla es de lo que “está haciendo”. Es decir, en la percepción de los morelianos se trata de un presidente municipal que está haciendo obras, que está trabajando.
Por el otro, entre los habitantes de Morelia empieza a permear el tema de la posible reelección constitucional y los beneficios que conlleva. Siempre se dijo que los alcaldes en México disponen de poco tiempo (tres años) para el cumplimiento de sus planes de gobierno. Casi se convirtió en un dogma, verdad absoluta en el país.
En los hechos, pretexto para los abusos, el despilfarro y hasta muestras públicas de cinismo y mezquindad política…
Pero de vuelta al momento en que estamos: Alfonso Martínez tiene la posibilidad de la reelección que, haciendo a un lado por unos momentos los entresijos de la política, se convierte en una alternativa para ver consolidar proyectos para la ciudad y su modernización.
Y si de esa modernización de la que todos hablan hay convencimiento y compromiso, que no descarte Martínez Alcázar que ese sí que tanto espera de los morelianos de escuche con fuerza en el 18.
Pero que no haya dudas: será un sí con convicción ciudadana. Que por ahora es el tema.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







