Ese sector de la izquierda mexicana que hoy se siente en las nubes, ensoberbecido porque las encuestas dicen que Andrés Manuel López Obrador es el puntero indiscutible para las presidenciales piensa, seguramente, que los mexicanos saldrán en masa el primer de domingo de julio de 2018 a votar por el tabasqueño.

El tamaño de su soberbia es tal que sus voceros descalifican cualquiera de las otras opciones que se mencionan desde otros partidos políticos; creen que ya ganaron y hasta se dan el lujo de defender y respaldar regímenes como el de Nicolás Maduro en Venezuela. Metidos en su mundo, creen que los mexicanos, en masa, quieren que gobierne esa izquierda.

La intolerancia, marca de su historia, los ciega: el voto antisistema lo concentrará López Obrador, dicen y celebran. Las encuestas avalan su frenesí. Ahora sí, le toca gobernar a la izquierda, proclaman y lo escriben, colmo si se tratara de un designio plasmado en piedra.

No vamos a caer aquí en la tentación de recodarles sus designios de la década pasada, cuando América Latina se engalanaba con gobiernos de izquierda: Lula, Tabaré, Mujica, Kirchner, Evo, Correa, Chávez… la fascinación a todo lo que daba. Claro que sí: la soberbia los cegó. Seguía México y para eso tenían al entonces, como ahora, súper Peje.

¿No se habrán dado cuenta, once años después, que aquella fascinación por la izquierda ya se esfumó? ¿De verdad creerán que para el mundo siguen siendo referencia los gobiernos de la izquierda latinoamericana? ¿De verdad creen que los mexicanos hoy hartos de la violencia, la inseguridad y la falta de crecimiento económico esperan un gobierno de izquierda como el que inspira López Obrador?

En su soberbia e intolerancia -la marca de la casa, claro-, dirán que sí. Pero ahí, encerrados en su púlpito, no saben escuchar. Sólo quieren imponer. Y seguro hasta se creen voceros de la mayoría de los mexicanos.

¿Habrán escuchado que en su hartazgo por los gobiernos, los partidos y los políticos, los mexicanos también incluyen a López Obrador y a su partido Morena? ¿Cuál creen que sea la diferencia entre el dedazo y la imposición que se practica en el PRI con la que se ejerce en el morenisno pejista? ¿Nos pueden explicar por qué es distinto el financiamiento público que reciben los panistas o los perredistas y el que le asigna a los morenistas?

Son exactamente lo mismo. Y más: ¿nos puede decir la intolerante izquierda qué propuesta en materia de seguridad ha presentado López Obrador? ¿Cual es su propuesta para el crecimiento económico y generación de empleo? ¿Creen que se combate la pobreza a punta de subsidios y becas a los viejitos y no viejitos? ¿Cuántos empleos generó López Obrador cuando gobernó el entonces Distrito Federal?

¡Ay, esa izquierda tan soberbia! Perdida allá en su nube… y defendiendo a Maduro. Como si a los mexicanos, en masa, les importara un bledo la suerte de un payaso con aspiraciones de dictador.

Y es que aunque la mona se vista de izquierda…

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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