El Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM) vuelve a la carga y de cumplirse con la convocatoria -con amenaza a los trabajadores, incluida- este miércoles todas las instalaciones de la casa de estudios amanecerán bloqueadas por las huestes de Eduardo Tena Flores, quien cumple 17 años al frente de la organización sindical.
Se trata de “una movilización política”, espetó el dirigente sindical. Y si nos atenemos a sus dichos, la defensa que abandera de los bonos que supuestamente se adeudan a los trabajadores, no es más que una pantalla; en el fondo, lo que pretenden Tena Flores y sus alfiles es sabotear el proceso de reforma universitaria, que incluye modificaciones al régimen de pensiones y jubilaciones, hoy por hoy la más pesada carga financiera de la Universidad Michoacana.
No por nada el lance del pasado domingo, cuando sin respeto a la vida interna del otro sindicato universitario, el de los profesores (SPUM), acusaron a su dirigente Gaudencio Anaya Sánchez de “entreguista” y de “traidor”, por una carta que dirigió al Congreso del estado congratulándose por la participación y los foros que se llevaron a cabo hace dos meses para revisar los puntos, precisamente, de la reforma universitaria.
Preso de ira, el líder del SUEUM no se ahorró descalificaciones contra su homólogo del SPUM, señalándolo incluso de vulnerar la autonomía universitaria y de no respetar los acuerdos contraídos entre los dos sindicatos cuando rechazaron los foros que a su vez organizó (entre marzo y abril) la rectoría de la nicolaita.
¿Cuál fue el pecado de Anaya? Escribir en la misiva que dirigió al diputado perredista Angel Cedillo Hernández, que ponía a su disposición las propuestas -no resoluciones, ¡ojo!- que surgieron en los foros organizados por los sindicatos y hacer énfasis en su idea de coincidir con los legisladores en la reforma que hace falta para el futuro de la Universidad.
¡Que quemen a Gaudencio en leña verde!, parece gritar Tena, a cuyas rabietas se sumaron ya los contras que tiene el dirigente del SPUM dentro de su propia organización, entre los que no faltan los impolutos preclaros que lo señalan de “subordinado” al gobernador Silvano Aureoles.
Esas mismas mentes no dan respiro a su locuaz maniqueísmo: El rector Medardo Serna González y el secretario general de la UMSNH, Salvador García Espinosa, son “los malos”, los artífices de la malévola reforma. Injerencistas, además, de la “democrática” vida sindical.
Ahí está, pues, dibujada la “movilización política” de Tena y sus secuaces. ¿Y la universidad de la que se creen dueños? ¡Su futuro, en el que no pintan, les vale la mitad de un cacahuate!
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







