Antonio Rojas Ávila / Redacción
Morelia, Michoacán.- Evelyn Beatriz Hernández Cruz, actualmente de 19 años, habitante de una comunidad rural en Cuscatlán, El Salvador, fue violada repetidamente por un pandillero mientras era menor de edad. Quedó encinta sin saberlo y abortó espontáneamente en el baño de su escuela, razón por la que la justicia de su país la condenó a 30 años de prisión.
Fue en abril del 2016 cuando el cuerpo de Evelyn expulsó espontáneamente el feto, producto de la violación a la que fue sujeta por meses. Paradójicamente, es una mujer la juez que consideró que existía responsabilidad criminal de parte de la adolescente violentada por no haber obtenido atención médica adecuada para su embarazo, y además la culpó de haber asesinado al fruto de su vientre al ahogarlo en el escusado.
No contenta con esto, la juez determinó que la jovencita no podría haber actuado sola, por lo que su madre también sería responsable y juzgada por complicidad en el homicidio del feto.
Con este proceso judicial basado en los prejuicios de la juzgadora, la vida de Evelyn quedó truncada para siempre, en un caso ejemplar de revictimización de la mujer ante la violencia criminal. Es relevante aclarar que los forenses no pudieron determinar si el feto murió dentro del útero o después de haber sido dado a luz.
El Salvador es uno de los cinco países que quedan en el mundo en donde el aborto es perseguido criminalmente por el Estado en cualquier circunstancia, incluida la violación. En una reforma empujada por poderosos grupos ligados a la Iglesia Católica, desde 1997 se criminalizó universalmente el aborto en ese país.
Después del aborto espontáneo, la víctima estuvo muy grave en el hospital por anemia severa e infección urinaria; después de una semana los médicos lograron salvar su vida. Desde entonces, Evelyn se encuentra encarcelada, y ahora condenada a tres décadas de pena privativa de la libertad.
Activistas defensores de los derechos de las mujeres de todo el mundo han dado cuenta del suceso, y creen que la esperanza recae por la acción que el Congreso de El Salvador puede tomar en este tema. Si los parlamentarios despenalizan el aborto en casos de violación o trata de blancas, la reforma penal sería retroactiva, y Evelyn Hernández y muchas otras jovencitas en situación similar podrían ver de nuevo la luz del día y continuar con sus vidas, truncadas por la violencia, la injusticia y el crimen, con la complicidad del Estado que debería protegerlas.
La organización internacional Avaaz está circulando una petición alrededor del mundo exigiendo al Poder Legislativo salvadoreño que actúe en consecuencia, la cual puede ser firmada por cualquier ciudadano consciente del valor de la mujer y su vida.





