Nos cuentan que Fidel Calderón y Cristóbal Arias andan más que tristes, enojados. Se habían creído el sueño guajiro de la candidatura al Senado. Ni el sorteo ni el “dedito” les favoreció. Tendrán premio de consolación, eso sí. Pero por lo pronto ya están en el nivel que les toca. Fin de la historia.

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