Al famoso doctor José Manuel Mireles ayer de plano se le cruzaron los cables. O de plano que alguien de sus cercanos lo convenza de acudir con un especialista que le ayude a superar una patología que se llama crisis de ansiedad con fuerte tendencia al delirio.
No se trata de una ofensa -ni a él ni a sus fans-, tampoco de una narrativa cargada a la ironía. Pero eso de llamar a las armas para defender al municipio de Tepalcatepec de la “invasión” militar no puede sino interpretarse de esa manera.
Ahora bien, si lo quieren ver de otra manera, hagámoslo. Pongámosle seriedad:
Si su convocatoria “urgente” a los grupos de “autodefensas activos y pasivos” para trasladarse a Tepalcatepec “con todas las armas que tengan”, la hizo con plena conciencia de lo que puede desencadenar un enfrentamiento entre civiles armados y el Ejército, entonces sus abogados y él mismo deben saber que se trata de un delito y que al incitar a la violencia y al uso de las armas puede incluso hasta considerarse como violatorio de su libertad bajo reservas de la ley, pues como se recordará, el médico está bajo proceso judicial por diversos cargos relacionados precisamente con portación agravada uso de armamento de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.
Algunos pueden considerar como una mera ocurrencia la arenga de Mireles; no faltará quienes le den una tratamiento noticioso de escándalo, y sin duda por ahí se escucharán “genuinas preocupaciones” por los “abusos militares y policiacos” que le quieran dar validez a los clamores del doctor difundidos en las redes sociales.
No escasearán, pues, todas esas “justificaciones”. Pero lo cierto es que Tepalcatepec no está “sitiado”, ni bajo amenaza de una “invasión militar”.
La irresponsabilidad de Mireles pudo, sin embargo, derivar en un ataque a los militares y agentes policiacos que, efectivamente, ayer realizaron un operativo por ese municipio contra el tráfico de armas y de drogas.
Puso en riesgo no sólo la integridad de soldados y policías, sino de ciudadanos y familias completas que al momento de su “llamado a tomar las armas” -pasadas las 14 horas- cayeron presas de la incertidumbre y del temor por los rumores que los “regresaban” a los primeros meses de 2013.
¡Peor aún! Los despropósitos de Mireles pudieron ser aprovechados por los integrantes de las células criminales que asuelan esa región y contra quienes precisamente estaba dirigido el operativo de este martes.
Ahí la gravedad de los delirios de Mireles.
¡Convocatoria urgente para que alguien le ayude a superarlos!
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!
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