José Cacho
Morelia, Michoacán.- Locatarios del mercado Nicolás Bravo, mejor conocido como el “mercadito de Santo Niño”, denuncian que tras medio año de la rehabilitación del inmueble, con las primeras lluvias de la temporada se ha anegado parte de sus locales por una gotera que ha afectado a su mercancía.
Maribel Ruiz, dueña de un local de frutas y verduras, manifestó que desde hace un mes, al comienzo de la temporada de lluvias, severas goteras han aparecido en la zona del sótano del mercado, producto de una tubería mal sellada o que se encuentra rota.

Cada mañana que abre su local, agregó, se encuentra mojado, pues la constante humedad que se filtra por el techo ha dañado la fruta y verdura que vende, ademas que representa un peligro, ya que la filtración ha alcanzado parte de una instalación eléctrica.
La comerciante señaló que esta situación ha afectado a cinco comerciantes, quienes han colocado todo tipo de recipientes y cubetas para que el agua que cae durante todo el dia no se estanque en la zona y provoque caídas por lo resbaloso del piso.

Ruiz indicó que el puesto más afectado es el de la señora Antonina Mánriquez, quien vende alfarería hecha en San Nicolás Obispo, productos que se le han echado a perder ya que en su local es donde cae parte del agua; la afectada ha preferido cerrar su puesto por el problema, además que se ha enfermado por la exposición a la humedad.
La locataria puntualizó que ingenieros encargados de la renovación que se tuvo el año pasado han visitado la zona, pero se han deslindado del problema, pues aseguraron que los tiempos de garantías y fianzas que están estipulados en el contrato del proyecto con el Ayuntamiento de Morelia han vencido.

Por otro lado la vendedora enfatizó que no se ha presentado personal del municipio para que se resuelva la problemática, que tiene inconformes a los locatarios vecinos a la gotera.
Maribel Ruiz alegó que la obra, que fue entregada en enero pasado, tras un año de obras por parte del Gobierno Municipal, con una inversión de 22 millones de pesos ha dejado mucho que desear, pues no hay donde desagüe el encharcamiento, ya que la coladera más cercana fue hecha con una elevación que impide que la corriente fluya hacia al alcantarillado.
Agregó que ademas de la gotera, tienen que lidiar con el agua que se pasa en tiempos de lluvias por la rampa de acceso que está a un costado, pues la corriente de las precipitaciones alcanza a cruzar hasta sus locales, lo que ocasiona perdidas en sus ganancias por el producto que se hecha a perder.







