Todos, dirigentes, gobernadores y precandidatos del PRD y PAN, dicen que sí se puede, que sí se podrán construir un Frente Amplio para los comicios federales del próximo año. Ya se pondrán a trabajar en métodos de elección de candidatos -que es ahí donde más se pueden atorar- y en la elaboración de una plataforma común que les permita la constitución de un gobierno de coalición.
Por lo que acordaron los panistas el jueves y los perredistas ayer, se entiende que su intención es que ese frente amplio incluya todos los cargos de elección que estarán en juego en 2018, sobre todo presidente de la República, senadores, diputados federales y ocho gobiernos estatales, incluyendo el de Ciudad de México. Claro, si lo logran, sumen también alcaldías, Congresos locales y hasta regidurías.
Vaya, pues, sólo poniéndose de acuerdo en un alcance de esa naturaleza y tamaño se podría entender el llamado que han hecho por un gobierno -y gobiernos locales- de coalición.
?Se juntó el hambre con la necesidad? ¡Ahora sí que cada quien busque la figura que más le guste o le convenza! Lo único cierto es que, hoy por hoy, solos, ni PAN ni PRD lucen con posibilidades para ganar la Presidencia de la República, ni mucho menos la mayoría en el Congreso de la Unión. Y a nivel estatal, salvo en Guanajuato el PAN, y CDMX el PRD, aparecen con posibilidades, en el primer caso amplias y en el segundo no tantas.
Los análisis salidos de la comentocracia en el país sostienen que la unión PAN-PRD no sólo es posible, sino que la ven con posibilidades de triunfo. Según lo trascendido -de eso ya hablamos aquí el sábado-, se ordenaron estudios técnicos de factibilidad y se entiende que los sondeos de opinión también les dan la razón a los impulsores de este frente.
Otra pregunta: ¿qué pesará más? ¿la carga ideológica de unos y otros o la idea de un gobierno democrático, plural, ahora sí de verdadero rompimiento con el régimen presidencialista y de transición hacia un nuevo modelo? Ya se vio que la alternancia, por sí sola, no fue suficiente.
Si impera la carga ideológica, !pum!, se acabó. Perredistas y panistas tendrán que ser lo suficientemente claros y prácticos para que no haya atore por ahí. Cambio de régimen, democracia, libertades, oportunidades de desarrollo, educación, salud, seguridad, empleo y fortalecimiento institucional… Y por ahí que sea el camino. !No hay de otra!
¿Otra interrogante? Una más: ¿Quién será el candidato o candidata presidencial del Frente Amplio? Llegado el momento, veremos si es real eso que nos han dicho de que lo importante es el proyecto, no el nombre.
Pero bueno… Dejemos que los negociadores y buscadores de consensos partidistas hagan su trabajo.
El mes de julio y la primera quincena de agosto serán claves. ¡50 días y 50 noches intensas las que vienen!
¿Se podrá? ¡Allá ellos! Lo que nos aparece, hoy, es que la elección presidencia de 2018 puede ser, ahora sí, histórica.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







