¿Frente Amplio Opositor? ¿Entre quiénes? ¿Para qué? ¿Intenciones y declaraciones para salir al paso de las coyunturas y aparecer en medios o auténtica convicción de que sin coaliciones no hay futuro, ni para algunos partidos ni para la gobernabilidad del país?
Dirigentes y precandidatos presidenciales del PAN se reunieron el jueves durante largas seis horas para, al final del cónclave, informar del acuerdo alcanzado entre ellos: paralelamente al trabajo que empezarán para definir el método de elección de su candidato, acelerarán las negociaciones con otros partidos, ciudadanos y organizaciones sociales con el ánimo de construir ese frente.
No lo dijeron pero ni falta que hace: Los partidos considerados en ese eventual bloque político-electoral son el PRD y el MC, con cuyos dirigentes y liderazgos -se sabe- ya ha habido conversaciones.
Ni tan informales han sido esas pláticas. De acuerdo a lo que ha trascendido, desde el pasado mes de febrero la perredista Alejandra Barrales y el panista Ricardo Anaya encargaron un amplio estudio técnico y de aceptación social sobre las posibilidades de la mentada coalición, que incluiría por supuesto, además de la candidatura presidencial, las posiciones en las dos cámaras del Congreso de la Unión y las ocho gubernaturas que estarán en juego en 2018, incluyendo la de Ciudad de México.
¿Qué dice ese estudio? Por lo visto, a Barrales y Anaya les resulta viable y confiable, pues ahora se entiende que no fue de gratis aquella conferencia que dieron ambos -una semana antes de los comicios del 4 de junio- para decir que no descartaban una alianza para el 18. No hubo casualidades, pues, ni se trató de un momento de buenas ocurrencias.
Los panistas, por lo pronto, dicen que están puestos. Y que van unidos con esas intenciones. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde?
La verdad, no vemos al clan Calderón-Zavala convencido de esa ruta. No va por ahí el proyecto del ex presidente y de su esposa, menos tan acotados como se demostró que están dentro del propio partido. En la reunión del jueves -a la que no asistió Felipe, por cierto- no pasó ninguna de sus propuestas de trascendencia y se confirmó que el control del blanquiazul hoy lo tiene Anaya.
La cara de pocos amigos con la que Margarita salió del encuentro no dejó mucho a la imaginación. La señora anda enojada, muy irritable desde hace días. No lo oculta ni ante las cámaras de televisión.
Pero bueno… Se desconoce aún, obviamente, cual será la posición más o menos institucional del PRD. ¿Se pondrán de acuerdo todas las corrientes?
Este sábado por la tarde cuando René Bejarano, jefe de Izquierda Democrática Nacional (IDN), salga a informar que si el PRD insiste en un acuerdo con el PAN, él y los suyos renunciarán, se estará dando respuesta a aquella pregunta.
También será un adelanto de la reunión programada -todavía para el domingo- de Barrales con los líderes de las tribus perredistas. Del encuentro podrían salir, no chispas, sino auténticas bolas de fuego.
En fin. Por lo pronto los promotores del bloque dicen que julio será el mes clave. Veremos para qué.
Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!







