Marxistas de formación, la canciller venezolana Delcy Rodriguez es, junto con su hermano Jorge, alcalde de Caracas, pilares del chavismo dominante en la nación sudamericana. Ella, encargada de mantener viva la petrodiplomacia del régimen y de establecer alianzas con movimientos y gobiernos de otras naciones -si no afines a Maduro, sí contrarios a Washington-; él, uno de los hombres más duros hacia el interior. Pegan y saben pegar fuerte, lo saben en Venezuela los opositores y medios de comunicación.

Radicales, incendiarios en sus arengas y actos, los hijos del fundador de la Liga Socialista de Venezuela -partido de tendencia marxista-, Jorge Antonio Rodríguez, son herederos de la vieja guardia de la izquierda latinonoamericana, convencida, sobre todo, de la lucha armada para la libertad de los pueblos y de la insurrección contra el dominio de las oligarquías regionales y del imperialismo yanqui.

Por su lealtad al chavismo y aguerrida convicción, Delcy se ha convertido en punta de lanza de Nicolás Maduro en el exterior. Provocadora, insultante, más guerrillera que diplomática y con recursos para penetrar en los grupos y sectores de la izquierda radical, ha cumplido la función que se le encomendó cuando en diciembre de 2014 su presidente la encumbró al Ministerio de Relaciones Exteriores, luego de aplastar a la prensa venezolana durante su paso como Ministra Popular de Comunicación e Información de Venezuela.

Emocionado, Maduro agradeció a Delcy “el fortalecimiento” del sistema de medios informativos del Estado venezolano y su enorme contribución a “la democratización de la verdad” en el país.

¡Bueno, bueno… está bien! Resulta que Maduro y la marxista Deysi son los nuevos enemigos que el presidente Enrique Peña Nieto tendrá que enfrentar en los próximos meses. Por si algo le faltara al muy caliente proceso electoral mexicano ya en curso para elegir presidente.

Que no crean en Los Pinos que el activismo de la canciller venezolana en nuestro país, en el marco de la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), será sólo parte del anecdotario.

Deysi Rodriguez vino a México a la confrontación y a presentarse como principalísima enemiga del gobierno de Peña. Escogió bien la trinchera desde donde seguirá las batallas por venir: el movimiento por los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, con cuyos dirigentes ya hizo contacto y a los que seguramente apoyará, ¿con dinero?, ¡sólo ellos sabrán!. Pero el caso es que -les dijo Delsy- “somos una misma fuerza”. La fuerza de la esperanza y del cambio, según ella.

Y tras declarar la “guerra” al gobierno de Peña, hizo de la asamblea de la OEA en Cancún un campo de batalla en el que se movió a sus anchas e hizo y dijo lo que quiso: “camada de perritos simpáticos del imperialismo”, les asestó a sus homólogos del organismo multilateral. Y se fue muy sonriente.

¡Ah! Y por cierto, ¿cuántos de los 25 enviados del gobierno de Maduro que acompañaron a Delsy a Cancún pertenecen a los servicios de inteligencia venezolanos?

¿Con quiénes hubo conexión? ¿Morena? ¿Andrés Manuel López Obrador?

Son preguntas, nomás para “democratizar la verdad”.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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