Nos enteramos que anoche se convocó a una reunión urgente de la dirigencia de la sección XVIII de la CNTE en Michoacán. Recibieron 80 millones ayer por bonos del Día del Maestro y Apoyo a la Despensa… Y no hay para más de todo lo que piden.
En gobierno del estado, en ese sentido, ha sido tajante en las mesas de diálogo. Un sector del magisterio está por levantar el plantón que desde hace dos semanas tienen frente a la secretaría de Finanzas bloqueando la avenida Ventura Puente; otros, los más radicales, por mantener la presión.
Y mientras los centistas analizaban anoche si levantaban el plantón, en el gobierno empezó a considerarse la posibilidad de desalojar a los manifestantes. En la administración estatal hay el convencimiento de que, en este caso, los maestros ya se excedieron y no están respondiendo a los esfuerzos presupuestales que se hicieron para cumplir con sus demandas.
Además, mañana se tiene previsto el inicio en Morelia de la reunión nacional de secretarios de Seguridad Pública. El cónclave está programado para llevarse a cabo en el Centro de Convenciones y un plantón a menos de un kilómetro de distancia obstaculiza, incluso, los protocolos y perímetros de seguridad que se requieren en reuniones de este tipo.
Las razones del malestar en el gobierno
Tanto los responsables de las negociaciones con la Coordinadora como los encargados de la seguridad interior, consideran que los maestros ya entraron a la etapa de la cerrazón, con el cálculo de que estirando más la liga, pueden aprovecharse de la “buena voluntad” que ha mostrado el gobernador Silvano Aureoles para cumplir con sus demandas, las legítimas, en las que les asiste la razón.
Incluso, y ahí empieza la larga lista de los motivos del enojo en Casa de Gobierno, es que esos bonos que se tuvieron que pagar -gestionando recursos adicionales en la Federación- son concesiones y pactos firmados en pasadas administraciones.
O sea, son deudas y compromisos contraídos por otros gobiernos, por lo que resulta incomprensible la cerrazón de la CNTE, nos dicen.
Pero ahora los maestros exigen otros pagos -que implicarían recursos por alrededor de 300 millones de pesos- establecidos en otras minutas, como son los premios a la puntualidad de los docentes. Es decir, pago extraordinario por cumplir con su responsabilidad como trabajadores en el servicio público.
Esas y otras prebendas que tienen los maestros han abonado al déficit de entre 3 mil y 5 mil millones de pesos que arrastra anualmente la entidad, agudizando los problemas financieros por ya de por sí pesada deuda pública.
Pero además, y en aras de mantener los canales de diálogo con la CNTE, este lunes también se les cumplió con el pago de gastos de operación en los centros de Desarrollo Infantil (Cendis), los Centros Capacitación y Desarrollo de la Juventud de Charo y Tacambaro, y se le dio a conocer los avances en los cambios de zona y la cobertura de grupos sin docente, entre de sus demandas y exigencias.
De ahí la conclusión: ni más chantajes ni más presiones del magisterio.
Aquí de queda… ¡Aquí entre nos!







