Alejandro Amado
Morelia, Michoacán.- Sin una regulación de las formas de gobierno por usos y costumbres, a pesar de que legisladores han insistido en su necesidad; sin la inclusión de diputados migrantes y sin revocación de mandato, hoy la LXXIII Legislatura aprobará una reforma electoral descafeinada que armonizará el Código Electoral de Michoacán con la legislación federal en la materia.
Cabe recordar que el Congreso priorizó el tema de la reelección y se estancó en la discusión al respecto pero finalmente la sacó, por lo que esa parte ya está lista. Con ello, los diputados que integran esta legislatura podrán competir por una reelección, aunque hubo legisladores críticos sobre las consecuencias que traerá esa decisión para la paridad de género.
Otro punto importante del dictamen que se vota hoy es que se derogaron los cuatro artículos -9 al 12- del Código Electoral de Michoacán en los que se podía obligar a medios de comunicación a dar derecho de réplica si los aludidos consideran que la información es falsa o injuriosa.
La Unidad de Fiscalización desaparece y se crearía Coordinación de Fiscalización y un Órgano Interno de Control, cuyo titular será designado por el mismo Congreso para un periodo de cuatro años con derecho a reelección por una vez y deberá reunir el voto de dos terceras partes del Legislativo. Sin embargo, la fiscalización quedará en manos del Instituto Nacional Electoral (INE). El OIC servirá, por ejemplo, para recibir las declaraciones patrimoniales.
También incluye el decreto que al perder la nacionalidad o la ciudadanía mexicana por naturalización, se pierde el derecho a votar y a ser votado. Queda como facultad del IEM empatar la legislación electoral local con el federal. Pasa a ser atribución del IEM resolver sobre otorgar o no el nombramiento de partidos políticos locales.
Para el caso de los cargos por representación proporcional, deberá reunirse el requisito de haber obtenido por los menos el 3 por ciento de la votación.
Así, con una sesión legislativa convocada a horas de que termine el plazo y cuyo único punto es la votación de la llamada reforma electoral, que dejó muchos pendientes, se espera que en estos términos se dé la aprobación de lo que sería prácticamente la armonización de la legislación local con la federal.







