Alejandro Amado
Morelia, Michoacán.- Aurora no se llama Aurora, pero prefiere nombrarse así para no sufrir los prejuicios que muchos guardan. Aurora fue de las primeras mujeres michoacanas que acudieron a la Ciudad de México para resolver su circunstancia.
Aurora se practicó un aborto.
Fue en 2008. Originaria de Jesús Sixto Verduzco, estudiaba su carrera universitaria en Morelia. Ahí se embarazó. Al menos tres amigas suyas se habían practicado abortos caseros, pero ella no. Sabía que en el entonces Distrito Federal era legal y seguro interrumpir el embarazo antes de las 12 semanas.
Se informó de las repercusiones. Ponderó los beneficios y las desventajas, y decidió que no estaba lista para ser madre. Tenía cinco semanas de embarazo. Así llegó a una clínica de la Ciudad de México, de donde salió el mismo día tras realizarse un aborto quirúrgico por aspiración. Su pareja le acompañó, pero –enfatiza–fue tomó la determinación.
Afuera de la clínica había grupos religiosos con pancartas contra el aborto. Mostraban imágenes de fetos y gritaban “asesinas” a las, en su mayoría jóvenes, llegaban a utilizar los servicios.
“La mejor decisión”
A nueve años de distancia, Aurora considera que tomó la decisión acertada. Y además personal.
“Las mujeres debemos tener derecho a decidir. La interrupción legal debería ser uno de los derechos fundamentales para todos los estados, no únicamente en la Ciudad de México. Las mujeres que viven en estados lejanos tienen menos oportunidades de trasladarse a la capital.
“Yo no necesité atención psicológica, al contrario, me sentí como una persona adulta que estaba tomando una decisión madura. Aunque el acoso de los grupos religiosos es muy fuerte”, señala.
Las instalaciones que visitó, asegura, eran totalmente higiénicas y el personal trabajó con total profesionalismo. Sin embargo, considera, las autoridades capitalinas deben hacer algo para evitar el hostigamiento de grupos religiosos a mujeres.
Afirma que las mujeres que acuden desde el interior de la República tienen prioridad, para que puedan salir el mismo día. “Son pocos los casos donde es necesaria la estancia de las mujeres por más de un día; la mayoría de las interrupciones del embarazo se realizan con medicamentos”.
Hoy no tiene dudas: fue la mejor decisión.
“No estaba lista para ser madre entonces, como no lo estoy ahora. El argumento de las consecuencias psicológicas que esgrimen grupos conservadores es un estigma. Yo no me arrepiento. Fue una decisión madura y razonada” afirma.
La capital del país cumplió 10 años de haber reconocido ese derecho. Durante ese tiempo la Secretaría de Salud de la Ciudad de México ha atendido a 177 mil 232 mujeres, de las cuales 51 mil 408 viajaron a desde el interior de la República. Las mujeres de Michoacán se sitúan en el octavo sitio en el ejercicio de este servicio de salud, con 394 casos registrados.







