Una conclusión de la reunión ayer de cuatro secretarios del gabinete estatal con diputados del Congreso de Michoacán: conforme se avance en el combate a la delincuencia y la violencia que en las calles genera, se podrán tener mejores resultados en las estrategias definidas como parte de la declaratoria de alerta de género en 14 municipios de la entidad.
Vaya, a los tipos y modalidades de violencia de género consideradas en la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia, deben sumarse -y combatirse- los actos de violencia feminicida ligados a la violencia social que genera el crimen organizado y todas sus secuelas.
Así pues, por todo lo expuesto este martes por Fabiola Alanís, titular de la Secretaría de la Mujer, los secretarios de Gobierno y de Seguridad Pública, Adrián Lopez Solís y Juan Bernardo Corona, además del procurador Martín Godoy Castro, parece quedar claro que delincuencia y la violencia desatada en algunos municipios y regiones, ha provocado una especie de “guerra” paralela contra las mujeres, más expuestas por otros lastres y flagelos como la discriminación, la trata de mujeres, tortura sexual, la negación de toda condición de las personas y la apología que se hace a la violencia sexual en redes sociales, corridos y vídeos e incluso en algunos medios de comunicación.
Se reiteró además -y no por reiterativo carente de claridad- que la incidencia delictiva es acaso el principal generador de la descomposición del engranaje social y cultural de una comunidad, y con ella la desintegración familiar, la deserción escolar, la pérdida de valores… Todos factores de discriminación y violencia de género.
Fundamental, pues, entender la declaratoria de alerta de género como un problema estructural y al que el Estado mexicano y los gobiernos locales sólo podrán hacer frente con políticas públicas integrales contra la delincuencia y la violencia que le sigue.
Del Mazo y Delfina, desesperantes; Zepeda, otro estirón
La nueva presentación anoche de los seis candidatos al gobierno del Estado de México dejó a los electores mexiquenses como estaban: sin mayores elementos para inclinarse por unas o por otros.
Desesperantes resultan las actitudes de la abanderada de Morena, Delfina Gomez, y del priista Alfredo del Mazo. No responden a ninguna de las acusaciones frontales que se les hacen en su desempeño como como funcionarios públicos que han sido y su posición ante las cámaras parecen más en la idea de seguir un monólogo, que en confrontar ideas y propuestas de gobierno.
La verdad, vistos así, resulta increíble que ambos ocupen el primer lugar en las encuestas. Pareciera que están compitiendo para ver quien de los dos es más gris.
El que volvió a lucir como el candidato más estructurado y frescura ante las cámaras de televisión fue el perredista Juan Zepeda, quien seguro le dará un nuevo estirón a su candidatura.
Dos cosas destacaron de su presentación, destellos que le darán puntos en los sondeos: la forma coloquial con que proyecta sus aspiraciones -“el tiro es contigo, Alfredo”, retó al priista-, y el “rotundo no” que le dirigió al líder de Morena, Andrés Manuel Lopez Obrador, quien todo el fin de semana pasado estuvo dale y dale para que decline por Delfina.
Josefina y el desastre azul
Se confirmó también el desastre que ha resultado Josefina Vazquez Mota como candidata del PAN. Ni hablar, a la ex secretaria de Desarrollo Social y de Educación, esto de las campañas nomás no se le da.
Muy limitada se vio en 2012 como aspirante presidencial. Su fracaso lo ocultó acusando falta de apoyo de su propio partido y de un sabotaje orquestado desde la presidencia de Felipe Calderón; ¿ahora a quién o a quiénes va a acusar?
Si por este fiasco le ofrecieron un escaño en el Senado y una diputación federal para su hija, Ricardo Anaya ya debe de estar pensando en proponerle una rebajita. ¿O tan de barata se pondrá el PAN?
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







