Habla el todopoderoso Pejesías a los dirigentes del PRD, MC y PT: convoquen a una conferencia de prensa y deslíndense de “la mafia en el poder”; anuncien que sus candidatos en los estados de México, Coahuila y Nayarit declinan por los de Morena; todavía están a tiempo… “Si hay cariño”, corran y háganlo.

¡No, pues sí! Arrepentidos y purificados, les ofrece el perdón y los convida a sumársele para la presidencial de 2018.

Fuera de esas puntadas, las encuestas -a las que Andrés Manuel Lopez Obrador hace mucho caso- indican que su crecimiento es real, pero no les da para ganar. Eso es lo que lo trae preocupado.

Por eso el tabasqueño se olvidó de aquel desplante que tuvo para referirse a los dirigentes del PRD: “con ellos ni a la esquina… Ni ahora ni en el 2018” (3 de junio de 2015). Y de buenas a primeras les pidió que sus candidatos en los estados de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, declinen por los de Morena. Si cumplen con sus mandatos, los ‘perdona’ y acepta en alianza para la presidencial de 2018. La misma oferta hizo al PT y MC.

Así se las gasta Lopez Obrador; así se acomoda. Por eso topó con pared. Nadie corrió a sus brazos; más bien lo zarandearon, exhibiéndolo en el autoritarismo del que suele hacer uso cuando quiere algo o a alguien, o cuando ya no lo necesita.

En el ultimátum a PRD, MC y PT apareció, nítido, ese mesianismo que se le acusa; la soberbia y la intolerancia que lo caracteriza; la presunción de que su liderazgo es tal que no puede haber nada por encima de él, ni siquiera a su lado; no vaya a hacer sombra.

Quienes conocen y están cerca del de Macuspana, nos dicen que Nayarit y Coahuila poco le interesan -en la contienda por las gubernaturas de esas entidades, Morena no pinta-; sí Veracruz y sobre todo el Estado de México. “Para apuntalar a Delfina Gómez fue que tiró el anzuelo”, pregonan.

Pero nadie cayó, aunque machacó todo el fin de semana.

Uno de los que mejor leyeron la provocación del tabasqueño, fue el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, quien en la contrapropuesta que le hizo, planteó una elección de candidato democrática, no por imposición ni por chantaje.

Silvano también lanzó el anzuelo:

“nos convocan en el Estado de México para que nuestro candidato (Juan Zepeda) decline en favor de una candidata (Delfina) de otro partido. Nosotros le decimos “sí”, pero que primero esos dos candidatos vayan a un debate público y que el que gane sea quien encabece y quien pierda que se suma al ganador”.

Y para que no quedara dudas del repudio al talante autoritario y soberbio del ex jefe de gobierno del Distrito Federal, Silvano Aureoles atajó: “de rodilla, nada” ni con Morena ni con nadie. Una alianza se construye con dignidad y con lucha.

¡Ah! Las cuentas que no le salen y los cuentos que no le creen al Pejesías.

Aquí se queda… !Aquí entre nos!

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