Rodrigo Sandoval
Morelia Michoacán.- La afición de Monarcas Morelia se dio cita desde temprana hora en el Estadio Morelos, para demostrar físicamente a sus jugadores el apoyo incondicional de cara a su próximo encuentro decisivo con Monterrey.
Los Monarcas salieron pasadas de las 13:00 horas, afuera del estadio ya había llovido, el clima cambiaba, había viento, volvía a llover y a ratos poco se dejaba ver el sol. Parecía que Morelia demostraba su nerviosismo ante el encuentro cambiando el clima repentinamente.

Los michoacanos, pacientes aguardaron en la puerta VIP del Coloso del Quinceo por aproximadamente tres horas, resistiendo las inclemencias del clima. Las banderas no dejaban de hondear, las matracas de girar y las cornetas de soñar, era un ambiente de regocijo y alegría rojiamarilla.
Finalmente a lo lejos las torretas de las motopatrullas se dejaban ver, los destellos de los estrobos anunciaban que el Equipo de la Fuerza ya había zarpado del mi arcas y a bordo venían los jugadores que han robado la sonrisa de miles de aficionados y que también los han hecho pasar malos ratos, pero el día de hoy, la única preocupación era mostrar el apoyo para que Morelia logre su permanencia en Primera División.

Finalmente el camión salió por un costado del Morelos, los vehículos se multiplicaron y comenzó la Mega caravana de la Fuerza que encaminó al camión al Aeropuerto Internacional de Morelia. Entre el ruido de los cláxones se dibujaba una increíble vista rojiamarilla, pues todos hondeaban sus banderas por las ventanas de los autos, algunos con el rostro pintado y en su mayoría con la playera del equipo michoacano. Por un momento la ciudad se detuvo y todos volcaron su apoyo a los Monarcas del Morelia.
Cuando el camión llego al distribuidor vial de salida a Charo se topó con una de las postales más emotivas, al fondo en una manta monumental se leía “Morelia cree en ti”, al tiempo que la porra entonaba algunas palabras de aliento y el cielo se iluminaba de rojo y amarillo, pues también soltaron algunos globos de helio, el tránsito colapsó, la tripulación rojiamarilla mostraba a todo pulmón de qué están hechos y cuanto aman al equipo de sus amores.

Así continuaron hasta llegar al AIM, poco a poco los vehículos se iban haciendo menos. La caseta de cobro se había convertido en un obstáculo para la mayoría.







