Guadalajara, Jalisco.- Hace 14 años que el Museo Trompo Mágico abrió sus puertas en Guadalajara, para ofrecer un espacio donde los niños pudieran jugar y aprender al mismo tiempo. Este lugar se ha consolidado progresivamente gracias a las dinámicas artísticas, culturales y formativas que el recinto ha procurado y que el público ha adoptado con agrado, ya que desde que abrió en 2003, el museo ha recibido a 4 millones 83 mil 173 visitantes.

Ana Estela García, directora del museo, dijo a Norma Gutiérrez y al medio El Informador que actualmente el Trompo Mágico es un inmueble más accesible y activo para la audiencia capaz de maravillar a su principal usuario, los niños, pero que también sigue cautivando a los jóvenes y adultos que desde 2003 han crecido y madurado a la par que el recinto.

“El museo está en una etapa de cambio, en una etapa de adolescencia: experimenta, no tiene miedo a equivocarse, es lo que hemos estado haciendo, en esta edad rumbo a los 15 años del recinto tenemos entusiasmo, no tenemos miedo a hacer las cosas”.

Ana Estela García llegó a la dirección hace cuatro años -en el décimo aniversario- y aunque tomó las riendas de un Trompo Mágico con presencia en la ciudadanía, su visión por hacer de este museo una verdadera experiencia familiar y formativa ha sido la correcta desde su perspectiva haciendo ajustes no solo con la cantidad de personas que laboran en lo administrativo y operativo, sino con los pabellones, exposiciones y laboratorios que se han reestructurado en su contenido y ejercicio, y que invitan al público a combinar atracciones tecnológicas con actividades que no requieren de grandes presupuestos ni aparatos de última generación y que promueven el uso de los sentidos, la lógica y unión familiar.

“A los niños les ofrecemos experiencias, estamos encaminados a no ofrecer algo tangible, hemos erradicado esa parte, no queremos que el niño crea que si se le ofrece algo -como un premio físico- crea que valió la pena su visita, queremos que experimenten con las cosas, que se lleven esa emoción”.

La directora señala que el Museo Trompo Mágico es un recinto adolescente, en el sentido de que siempre está experimentando dinámicas para satisfacer las expectativas de sus visitantes, que cada visita signifique una experiencia diferente que despierten la curiosidad, las ganas de seguir acudiendo al inmueble.

“Nos fundamentamos en la curiosidad, el conocimiento, la libertad. Ofrecemos un día de gratuidad al año, todos los jueves y el 30 de abril. Las cortesías las erradicamos, encontramos a gente vendiéndolas afuera del museo. Todas las actividades formativas y culturales, ingresando al museo son gratuitas, no tienen costo, solo las que son recreativas, este es un lugar más de formación que de recreación”.

¿Cómo sorprender?

¿Cómo se maravilla a una generación de niños que ha nacido con la tecnología en su mano? Para Ana Estela García la respuesta no se enfoca solamente en ofrecerles actividades con los aparatos más novedosos y costosos, en el caso del Trompo Mágico se ha optado por sorprender a los infantes con actividades y objetos que pudieran parecer lejanos a su presente pero que les permite descubrir y conectarse con lo tradicional y ver cómo la tecnología usada por sus padres y abuelos han evolucionado hasta la actualidad.

“El niño ya nació con la tecnología, en el museo lo hemos experimentado a la inversa. Para nosotros la palabra innovación podría ser una tableta electrónica, los más jóvenes nacieron con eso, ya no les es novedad, las conocen y las tienen al alcance de la mano”, explica la directora el recordar el buen recibimiento de una dinámica con máquinas de escribir que sorprendió a los niños el conocer un artefacto en el que se puede escribir y tener el trabajo impreso a la vez.

“No es cómo presentamos las cosas sino qué presentamos, la curiosidad que despertamos. Si todo fuera encaminado a las cosas que ellos ya tienen no podríamos ofrecerles algo que los marque”, añade Ana Estela García al ejemplificar los cambios que también se dieron en los talleres y que se transformaron en laboratorios más didácticos: ciencia, arte y gastronomía.

“Al laboratorio entras y hay una temática, según los interés del grupo el mediador va llevando la dinámica, pero ya no tenemos eso de obligar a que la sesión se cumpla con un tiempo definido, si vemos que en cinco minutos no está interesado en el tema tiene la libertad de salir”.

Estrenarán patronato

El 18 de mayo -el Día Internacional de los Museos- el Trompo Mágico presentará su primer patronato con el objetivo de transparentar el manejo y uso de sus recursos, el contenido y de sus actividades y supervisar la administración y operatividad de su equipo de trabajo.

“Es un aparato regulador, evaluador, eso es un patronato en un museo, es un acompañamiento permanente. Más del 95% de los museos para niños son privados o mixtos, en Jalisco tenemos la fortuna de tener los dos museos para niños con gestión pública, con mayor razón necesitamos un patronato porque hasta en la parte de adquisiciones o colaboradores no podemos hacerlo de manera tan libre porque no somos juez y parte, es una cuestión de transparencia, necesitamos a alguien que nos apoye”.

Aunque es reservado aún quiénes conformarán el patronato, Ana Estela García confía en que tendrá buenos resultados como el comité curatorial -apoyado por el Museo del Globo, Papirolas, FIL Niños y la dirección de Museos de Cultura Jalisco- que desde 2016 entró en operaciones en el museo para seleccionar de mejor manera la calidad y temáticas de las exposiciones montadas y contenidos en el recinto.

Ana Estela García señala que al entrar en funciones su administración encontró que más del 90% del presupuesto del museo estaba aplicado a sueldos: “empezamos a revisar de una manera muy consciente cómo operan los museos en el mundo, en Jalisco, de alguna manera teníamos que hacer algún reordenamiento y se ha hecho en el aparato burocrático no operativo, llegué al museo con un staff de 24 personas y me quedé con cinco, eso se necesitaba, no tenía la capacidad de darles tareas a 24 personas en una dirección general”.

Otro de los retos presentes para Trompo Mágico es el establecer el concepto del antiguo Planetario de Guadalajara en las instalaciones del museo: “queremos cubrir esa añoranza de la gente de tener un espacio como lo fue el Planetario”.

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