Alejandro Amado
Morelia, Michoacán.- El arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, envió un mensaje de humildad en la ceremonia eucarística donde lavó y besó los pies a 12 seminaristas, pues esta virtud, dijo, representa la disposición de amor que contrarresta el orgullo y la soberbia.

En la catedral metropolitana de Morelia, donde se recreó aquel acto de humildad que consignan las Sagradas Escrituras, cuando Jesús lavó los pies de sus 12 apóstoles, el prelado llamó a “lavar los pies” a los enfermos, a las víctimas de la violencia o a los perseguidos por la justicia, incluso.

En la homilía de la ceremonia que recuerda la institución de la eucaristía, dijo que “la humildad, signo de la disposición para amar; el orgullo y la soberbia, los dos enemigos del amor.
“Con qué facilidad nuestro orgullo y nuestra soberbia nos llevan a menospreciar al otro, a ver al otro como alguien que es menos inteligente que nosotros, menos capaz, menos hábil. Y es en medio de estos dos extremos que debemos definirnos”, exclamó.
En la última misa de Semana Santa antes de la crucifixión de Jesús, Suárez Cázares exhortó: “hoy podemos hacer ese ejercicio de amor, de lavar los pies a nuestros hermanos, de lavar los pies al enfermo, al huérfano, la viuda, al enfermo de cáncer, al enfermo de VIH Sida, al pobre, a la víctima de la violencia, al que se encuentra perseguido por la justicia, al anciano”.

“También a aquel que ya en su familia han menospreciado porque se convierte en una carga en medio de su edad y sus enfermedades, o aquel hermano o hermana que nos ha hecho daño en la vida. Somos capaces de amar a aquellos a los que más trabajo nos cuesta”, agregó.
“Cristo nos dice que debemos amar, aun al enemigo, a aquel que nos hace daño, a aquel que nos agrede y nos insulta, a aquel que nos perjudica en la vida”, subrayó el prelado al recordar el mandamiento más importante de Cristo; “amaos los unos a los otros”.







