Juan Antonio Magallán
Fotos: ACG
Morelia, Michoacán.- Una de las opciones gastronómicas tradicionales en Morelia es representada en la eterna kermés de la Parroquia de La Inmaculada, situada sur-oriente de la capital michoacana, misma que lleva cerca de 75 años ininterrumpidos de tradición.
De ello dio cuenta el sacerdote Jesús Hernández Rojas, encargado de oficiar misa en la parroquia, quien narró que desde la construcción del templo “modernista” se planeó que debajo de él se creara un espacio para vender antojitos por las noches.

El actual templo de la parroquia se concluyó el 6 de diciembre del 2000 y se ubica en la calle Tejedores de Aranza, y debajo reposa la kermés eterna en la que todos los días del año los comensales le dan rienda suelta a sus antojos.
La tradición data de 1942, cuando en la colonia Vasco de Quiroga aún no contaba con el actual templo. La kermés se situaba a lo largo de la calle Tejedores de Aranza. Ya para inicios del siglo XXI, las decenas de familias que elaboran los antojitos se trasladaron al sótano del actual edificio.
Los visitantes de la Inmaculada pueden disfrutar de pambazos, gorditas, quesadillas, tamales, tostadas, buñuelos, gelatinas y demás antojitos a precios que van desde los 20 hasta los 40 pesos, dependiendo del platillo.

La cenaduría tradicional tiene un horario de lunes a viernes de siete a once de la noche, mientras los sábados y domingos está a disposición de los comensales de seis treinta de la tarde a las 11 y media de la noche.
El templo y subterráneo fueron creados por el arquitecto Bert Glauner, quien dotó de modernismo a la construcción, que además es de los únicos templos de arquitectura contemporánea con los que cuenta Morelia.







