José Cacho
Morelia, Michoacán.- Familiares de los reclusos del extinto Centro de Readaptación Social (Cereso) de Morelia “Francisco J Múgica” con carretillas y como pueden recogen los objetos de trabajo y pertenencias de los talleres y celdas del inmueble penintenciario.

Una mujer de 33 años, quien no quiso dar su nombre, descansaba en un peldaño a la entrada del recinto penitenciario. Lucía exhausta. Su marido llevaba cinco años en ésta prisión, de los nueve a los que fue condenado.
“No me gustó que cambiarán a mi esposo al penal de Mil Cumbres; es gastar más y ha sido cansado mover todo, pues vengo de la comunidad de Pedernales en Tacámbaro y gasto mucho en viajes, como 300 pesos”, aseveró la mujer.

La esposa del interno dijo que desde la reubicación no ha visto a su esposo, pues nunca ha ido al Cereso “David Franco Rodríguez”, sólo ha hablado con su cónyuge vía telefónica.

Aún cansada contó que en el extinto pena, su marido purgaba su condena por tráfico de armas y se quejaba constantemente por los espacios diminutos donde dormían hasta cuatro personas.

Precisó que ahora será más difícil visitar a su marido, pues antes venía a visitarlo cada tres meses; ahora tendrá que alargar los tiempos para juntar dinero y visitarlo cada cuatro o cinco.

De la misma forma otros familiares de otros reclusos acudieron hoy a las viejas instalaciones del recinto presidiario, que cuenta con más de 60 años que se notan en sus paredes y mampostería rota, y esta semana cerró sus puertas.




